¿Queremos ser inmortales?
Todos los hombres son mortales, Pedro es hombre, luego, Pedro es mortal. Este sencillo, lapidario y lúgubre silogismo se ha venido considerando de una lógica tan inapelable como desesperanzadora desde que fue formulado hace ya algunos siglos en la Grecia clásica. Pero desde entonces el hombre ha progresado mucho: Ha abolido la lógica aristotélica por inútil, ha pisado el suelo lunar, ha secuenciado el genoma humano, ha creado ordenadores personales que pueden derrotarle en el juego del ajedrez y, al fin, ha puesto en marcha el Gran Colisionador de Hadrones para confirmar la existencia del bosón de Higgs, reproduciendo en un laboratorio, el Big Bang que dio origen al universo. Considerando todo lo anterior, tal vez habría que reformular el funesto silogismo aristotélico en estos otros términos: Todos los hombres eran mortales, Pedro es un hombre, luego Pedro podría ser, o no, inmortal. En esta tertulia exploraremos la posibilidad tecnológica de que en el siglo XXI, el hombre llegue a a...