Por qué hay personas buenas y malas
Prescindiendo de consideraciones éticas, filosóficas o religiosas y de la inevitable subjetividad del observador, todos estaremos de acuerdo en que existen personas que son objetivamente buenas (la madre Teresa de Calcuta) y personas que son objetivamente malas (Hitler). Ante esta evidencia, casi empírica, debemos suponer, y hasta admitir, que tanto las personas buenas, como las personas malas, encuentran alguna ventaja en su respectivos roles, porque de no ser así, cambiarían, por puro egoísmo, su conducta para obtener mayor beneficio personal. En base a lo que antecede, hemos de dar por cierto, que tanto el hecho de ser bueno, como el hecho de ser malo, debe aportar a cierto tipo de personas, ventajas que les hacen persistir en su conducta moral, hasta el punto de que estas características conductuales, pueden entenderse como una propiedad esencial de su personalidad. Y llegados a este punto de nuestro análisis, sólo nos queda encontrar una teoría que dé cuenta de las sig...