Ser o no ser
Nos encontramos en un momento decisiv o de la historia de la inteligencia artificial. Sus propios creadores y beneficiarios, presionados por una competencia que les pisa los talones y por unos accionistas dispuestos a abandonarlos si no mantienen el ritmo, parecen dudar antes de lanzar sus modelos más avanzados al mercado. Da la impresión de que estamos rozando el horizonte de sucesos de la Singularidad. Nadie se atreve a dar el siguiente paso y afrontar el riesgo de caer en ese agujero negro donde nada es como parece y los monstruos acechan con las fauces abiertas. La disyuntiva es inédita en la historia de la humanidad: podemos acceder a una especie de paraíso digital o precipitarnos hacia el averno tecnológico en el que nos convertiremos en pollos indefensos ante fuerzas que ya no comprendemos ni controlamos. Entonces surge la gran pregunta, tan antigua como nuestra propia incertidumbre: ¿Qué hacemos? Podríamos intentar prohibir por ley el desarrollo de mod...