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Qué significa ser maduro

El término "maduro" se aplica generalmente a la plenitud que alcanza un proceso vital. Los seres vivos nacen, se desarrollan hasta alcanzar el punto de máxima eficiencia y, finalmente, entran en una etapa de deterioro y degradación que acaba con la muerte.
En esta tertulia nos interesa averiguar qué queremos decir cuando calificamos a una persona de "madura" y, al hilo de este análisis, sacar alguna conclusión que pueda servirnos de provecho.


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Yack:

Solemos aplicar el término "maduro" tanto a un niño de siete años como a un anciano de noventa, aunque en el primer caso estamos relativizamos el concepto. Cuando lo aplicamos a un niño de siete años queremos indicar que está muy maduro para su edad, mientras que si lo aplicamos a un adulto que ha superado la treintena, queremos significar que el individuo en cuestión es muy maduro en términos absolutos.

Cuando hablamos de madurez en términos absolutos, el tiempo desempeña un papel fundamental porque, al nacer, el ser humano no posee tantas neuronas ni conexiones sinápticas como al llegar a la edad adulta. Tampoco posee la experiencia vital necesaria para rellenar con información esas neuronas y modelar las sinapsis que le permiten pensar sobre ese entorno que ha conocido a través de la experiencia vital.

Sin embargo, la madurez, como la inteligencia, puede variar mucho de un individuo a otro y eso hace que a veces una persona más joven tenga un comportamiento más maduro que otra de mayor edad.

Entonces, ¿en qué consiste la madurez?

La madurez puede definirse como la capacidad para interaccionar con su entorno, de una forma eficaz y eficiente. O dicho de otro modo, la habilidad para resolver las situaciones problemáticas que se presentan con una habilidad superior a la media.

Pero esta formulación es demasiado general como para que nos resulte útil. Habremos de descender un escalón más para acercarnos al concepto de "madurez" o, más exactamente, a lo que el común de las personas entiende por "madurez".

En mi opinión, existen tres características que deben concurrir en una persona para que sea calificada de madura por sus semejantes:

Coherencia con el mundo real
Aceptar y comprender la realidad, tal como es y, en base a esa comprensión y aceptación, no incurrir en errores ni rectificaciones frecuentes.

Discreción y moderación
Una de las estrategias más eficaces para evitar que nuestros semejantes detecten en nosotros errores o cambios de opinión es no emitir opiniones, pronósticos o juicios ni dar cuenta de nuestros planes, a menos que sea imprescindible. Y si resulta inevitable, hacerlo aportando la mínima información posible y evitando mencionar los aspectos más improbables y entrar en detalles concretos.

Nadie detectará un error o un cambio de opinión si no le hemos manifestado previamente nuestro pensamiento y, por tanto, la circunspección redundará en potenciar la imagen de "infalibilidad". El Papa habla muy poco ex cátedra, consciente del costo que tendría equivocarse en una actuación en que, se le supone por dogma, infalible.

Tampoco conviene mostrar sorpresa como reacción ante algún hecho o situación, porque con ello se demostraría que no hemos entendido bien el funcionamiento del mundo real. Y es precisamente de eso de lo que se trata, de comprender el mundo. Los líderes suelen aceptar las noticias sobre catástrofes con serenidad y sosiego, como una manera de demostrar a su público que cualquier acontecimiento real entraba dentro de sus cálculos y expectativas y que, por tanto, no le cogen desprevenido.

Dominio emocional
No alterarse emocionalmente por nada, manteniendo la calma ante cualquier situación y, adicionalmente, adoptar la actitud emocional más positiva posible.

Esto significa que una persona madura no se enfada ni se queja exageradamente en las situaciones conflictivas (un accidente leve, una enfermedad inesperada, una ruina económica, etc.). Por el contrario mantiene las emociones controladas y enseguida se pone en marcha hacia una posible salida de la crisis o, si esta no tiene salida, se ocupa de calmar a los demás.

El dominio emocional es una característica de determinadas personas que poseen un sistema nervioso muy eficiente en la gestión de situaciones críticas en las que las emociones se disparan.
Evidentemente ser "maduro" o ser considerado "maduro" por los demás es positivo y beneficioso porque eso significa que confiarán en nosotros y, en consecuencia, estarán dispuestos a ayudarnos para contar con nuestro apoyo. Aunque la madurez, como otras facultades y virtudes no se pueden adquirir por un simple acto de voluntad, si al menos se puede mejorar su nivel comprendiendo su naturaleza y siguiendo unas sencillas normas de actuación.

Veamos ahora cuales son las normas para aumentar nuestra imagen pública de madurez y también nuestra madurez real, porque los esfuerzos de autocontrol que recomendamos, tienen un efecto transformador sobre nuestra personalidad.

COHERENCIA CON EL MUNDO REAL
Si sufrimos un accidente aéreo y nuestro avión se ve forzado a aterrizar en pleno desierto, enseguida buscaremos entre los supervivientes al más maduro para que nos guie hacia la salvación. De ese líder improvisado esperamos, sobre todo, que no cambie continuamente la ruta que ha decidido seguir para ponernos a salvo. Esperamos que actúe como si conociera el camino de salvación más allá de toda duda.

Pero no sólo le exigimos que no cambie de opinión (coherencia consigo mismo) sino que sea coherente con la realidad. Imaginemos que afirma su convicción de que detrás de una montaña hay un oasis y mantiene su afirmación con tal vigor que nos convence a todos para escalar la montaña. Hasta aquí, todo bien, porque si no hubiese sido por su coherencia personal, los supervivientes no habrían sido capaces de realizar el esfuerzo de escalar la montaña a plena sol.
Sin embargo, si detrás de la montaña solo hay arena ardiente, lo que hace solo unos segundos era madurez, ahora se convierte en obstinación estúpida.

Así que esperamos de la persona madura algo muy difícil: que no cambie de idea, pero no por razón de su obstinación, sino por haber hecho la elección inicial correctamente, tan correctamente que no se ve obligado a cambiarla. Y en términos estadísticos, hemos de admitir que el que menos cambia de idea es el más capacitado, si exceptuamos los obstinados que se niegan a aceptar el error cuando ya es evidente.

Hipotéticamente Moisés era una persona madura porque tenía una idea fija y exitosa porque finalmente condujo a sus seguidores a la Tierra prometida.

DISCRECIÓN Y MODERACIÓN
Bien, pero nadie es Moisés ni cuenta con el apoyo divino para hacer conjeturas exactas. Todos estamos expuestos al error cuando nos faltan datos y tenemos que tomar decisiones, como ocurre en la mayoría de los casos.

Por eso, para no entrar frecuentemente en contradicción consigo mismo, ni con la realidad, deben seguirse algunas normas:

- No opinar y menos aún sobre lo que desconocemos o lo incierto, porque si lo hiciéremos incrementaremos el riesgo de equivocarnos públicamente, que es lo que se trata de evitar.

- Si es imprescindible, antes de emitir una opinión, hay que dedicar tiempo a sopesar todas las posibilidades, todas las alternativas y escoger la menos arriesgada, es decir, la que tiene más posibilidades de funcionar, en lugar de la más arriesgada.

- Proporcionar la menor información posible, dejando a la imaginación de los demás, los detalles. Por ejemplo, un buen político propondría: "Solucionaremos el problema económico aplicando fórmulas imaginativas…"

Con esta expresión difusa quiere decir que él tiene nuevas fórmulas, pero no dice cuales. Así nadie podrá criticarlas ni entrar en desacuerdo con ellas, y todos sus partidarios podrán imaginar lo que desean.

DOMINIO EMOCIONAL
Si ante una situación inesperada y conflictiva se pierden los nervios, o se pierde la calma, automáticamente somos calificados de inmaduros.

Esto es debido a que cuando se pierde la compostura es señal de que el cerebro ha perdido el control empujado por emociones incontroladas y eso es una mala señal en términos de fiabilidad, de madurez. No podemos confiar en alguien que no permanece estable en una situación difícil que es cuando más es necesaria la tranquilidad y el buen sentido.

Los lideres se caracterizan por afrontar las mayores dificultades con tranquilidad, como si nada estuviera pasando, demostrando con ello que su cerebro sigue funcionando perfectamente bajo presión y que conservará intactas todas sus facultades a la hora de buscar soluciones óptimas.
Algunas personas, cuya mente funciona bien en estado de tranquilidad y calma, presentan el inconveniente de que pierden su capacidad de pensar eficazmente cuando están sometidos a una fuerte presión emocional, como el miedo, la angustia, el odio, etc. Esta peculiaridad las descalifica automáticamente como personas maduras.

En el orden práctico, si queremos mantener nuestro estatus de madurez, debemos recordar, cuando se produzca una situación emocional intensa, que debemos mantener la calma o al menos aparentarlo. La mejor manera de conseguirlo es mantenerse en silencio, o midiendo bien las escasas palabras que emitamos, porque las palabras son las que delatan con mayor claridad nuestro estado emocional incontrolado. Además, deberíamos dedicar nuestra atención a mantener nuestro cuerpo en una actitud relajada, propia de la tranquilidad. Este esfuerzo, además, nos servirá para reducir la tensión interna.

Y eso es todo por ahora.

8 Comentarios Pulse aquí para comentar:

Dr.George dijo...

EStimado Yack, muy completo el análisis, y me ha quedado muy claro esos 3 elementos que una vez alcanzados, nos inducen a pensar que una persona ha alcanzado su madurez: 1) COHERENCIA CON EL MUNDO REAL; 2)DISCRECIÓN Y MODERACIÓN Y 3) DOMINIO EMOCIONAL.
Hay un artículo que ha escrito la Dra. Andrea Lopez Mato sobre el envejecimiento, en el cual analiza las diferentes etapas de la vida y sus características más representativas. Es así que la niñez se es conceptualizada como un desarrollo epigenético de identidad y autonomía. LA JUVENTUD definida por el poder, la energía, las pasiones y los impulsos;
LA MADUREZ, como la etapa más larga, en la cual se logra la estabilidad, la plenitud, el triunfo o el fracaso, los logros, la completud; Y FINALMENTE LA VEJEZ, que es una etapa asociada con la declinación y el deterioro de progresivas funciones.
Y Lopez mato cita a Milton Erickson, asociando claramente la vejez con mantenimiento de la madurez y adquisición de sabiduría y la describe como la época de complejización de interacción social.
El ideal es llegar a edades muy avanzadas en bastante buen estado psicofísico, con un repertorio bastante grande de posibilidades, capaces por tanto de proyectos y de planes por venir.

Dr.George dijo...

Un saludo cordial desde Montevideo.

YACK dijo...

Estimado Dr. George, agradezco su comentario que además comparto en su totalidad. Ciertamente la madurez sigue, desde el nacimiento, un proceso de acrecentamiento que no se detiene hasta la fase de deterioro severo inducido por la vejez o la enfermedad.

La experiencia vital acumulada se traduce en comprensión y aceptación de la realidad, así como en moderación y circunspección a la hora de emitir juicios, opiniones o tomar decisiones.

La reducción del aporte hormonal significa mayor serenidad y autocontrol al moderarse las emociones que en la juventud se exacerban fácilmente.

Lástima que en los actuales tiempos no siempre se les conceda a las personas mayores el valor que el paso del tiempo ha acumulado en ellas.

Saludos cordiales desde Madrid.

PiensoLuegoPiensoLuegoExisto dijo...

Wow, muy completo el análisis. Dejo muy poco (o nada) a la deriva, como siempre en este blog.

Saludos, suerte y sigan así!
PLPLE

Lore dijo...

mmm...ser maduro es para mi una forma de resolver,crear,contestar,actuar ante una situacion determinada,por ejemplo una persona madura no se pondria a jugar a los videojuegos para chicos chiquitos cuando tiene obligaciones,o tiene que trabajar para sustentar a una familia.Pero aca depende de que tipo de madurez hablemos,esta la madurez fisica y la madurez mental.La madurez fisica puedes tenerla pero conozco a personas de edad avanzada que se comportan como niños o sea que no maduraron mentalmente y tambien estoy yo de ejemplo en la madurez mental pero apenas tengo 15 años.Digo que soy madura mentalmente ya que me preocupo por el bien de mi familia,en la mayoria de las ocaciones escondo y domino mis emociones y mis sentimientos para no afectar a mi alrededor y tambien porque soy muy cerrada con mis sentimientos pero a la hora de opinar estoy y bien o mal aporto mis opiniones.Gracias por leerlo y por favor opinen sobre lo que escribo y corrijanme si es necesario.Gracias.

YACK dijo...

Lo has expresado muy bien. Ser maduro es estar a la altura de lo que se espera de ti, según tu edad y tus circunstancias. Hay gente que madura muy pronto y otros que no lo hacen nunca.

Lo importante, en todos los casos, es invertir algún esfuerzo en madurar leyendo y escuchando a las personas más capacitadas y reconocidas universalmente en cada campo. Si te dedicas a leer prensa rosa no madurarás al mismo ritmo que si estás al tanto de lo que dicen y piensan personas ilustradas (grandes escritores, científicos, políticos, etc.).

Hoy día, gracias a Internet, todos tenemos la oportunidad de madurar, pero como siempre, somos nosotros los que, al elegir las fuentes de información, evolucionamos en un sentido o en otro. Y esa es nuestra responsabilidad.

Además, Internet también nos da la posibilidad de opinar y someter nuestras opiniones al juicio de los demás. Y, como tú dices y practicas, no debemos desaprovechar esa gran oportunidad.

Saludos Lore.

Anónimo dijo...

hola soy una joven de 18 años que me dijeron inmadura y la verdad, si lo soy. Me dispuse a buscar el termino "ser maduro" para hacer un cambio en mi vida y con este blog, me e dado cuenta que es lo que piden los demás. Agradezco esta información.
Me es de mucha ayuda...

YACK dijo...

Quisiera añadir al hilo de lo que Anónimo comenta, que no hay que preocuparse por el hecho de no ser tan maduro como los demás esperan.

Precisamente el ser humano es la especie animal que más tiempo tarda en madurar, lo que le permite disponer del tiempo necesario para completar su complejo desarrollo.

Las personas que maduran muy pronto suelen quedar limitadas en sus expectativas futuras, aunque puedan mostrar más eficiencia en el corto plazo, en la reacción inmediata.

Si bien conviene prestar atención al control de la propia conducta social, debemos ver la inmadurez como una oportunidad para un desarrollo más profundo y rico, pero para ello es necesario utilizar ese tiempo extra productivamente, es decir, empleándolo en rellenar la mente de buenos contenidos.

En resumen, la inmadurez no tiene por qué ser una deficiencia de la personalidad sino el signo externo de un proceso de maduración de mayor duración y amplitud que puede rendir mejores resultados si se aprovecha adecuadamente.

Saludos cordiales.