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Antes y después de Darwin

Siempre que la Humanidad se ha enfrentado con algo que no comprendía, ha recurrido al subterfugio de atribuirlo a los designios inescrutables de una entidad omnipotente.

Newton fue quien nos proporcionó la primera explicación coherente de la misteriosa e intrincada mecánica celeste y con ello expulsó a la divinidad de esas regiones celestiales.

Pero encontrar una explicación razonada para la existencia de millones de especies vivas que desafiaban todas los conocimientos y explicaciones que la ciencia había acumulado hasta 1859, era un reto ante el que todo intento había fracasado.

Una vez más, la mejor explicación pasaba por admitir la existencia de un gran diseñador todopoderoso que hubiese pergeñado y creado aquellas criaturas fantásticas que poblaban la superficie del planeta.

Pero hete aquí que un naturalista casi desconocido llamado Charles Darwin publica en 1859 un libro que cambiará radicalmente el pensamiento humano y abrirá una nueva y poderosa visión del fenómeno de la vida y del origen, naturaleza y destino del propio ser humano.

Darwin inició una revolución que obligó a reconstruir desde cero, todo aquello que tenía que ver con la vida en general y con el hombre en particular (religión, filosofía, ética, psicologia, antropologia, biología, etc.), aunque todavía haya quien no se ha enterado.

En esta ocasión trataremos de profundizar en el modelo de la realidad que el darwinismo aportó y las consecuencias que sobre el pensamiento humano tuvo y sigue teniendo.

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Yack:

Todos hemos oído hablar de la Teoría de la evolución darwinista pero ¿qué es lo que exactamente descubrió Darwin y cómo repercutió sobre el pensamiento humano?

Antes de Darwin, algunos pensadores habían lanzado la hipótesis de que tal vez las especies se hubiesen formado por evolución de otras anteriores, y eso tenía bastante sentido si consideramos las similitudes entre las distintas especies y subespecies.

Pero el gran mérito de Darwin reside en el hecho crucial de que fue él quien primero  proporcionó una explicación fundamentada de cómo se había producido esa evolución, y además lo hizo con tal precisión que, al día de hoy, la ciencia no ha hecho sino confirmar y robustecer esos puntos que él señaló en su libro "El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas preferidas en la lucha por la vida".

Es cierto que Darwin cometió algunos errores de escasa relevancia, en parte porque en aquella época se desconocía el mecanismo de la herencia, pero estos errores no afectaron significativamente al núcleo duro de su teoría.

En esencia, la teoría darwinista de la evolución viene a decir que los descendientes de un ser vivo presentan ligeras diferencias morfológicas entre sí y que esas diferencias inciden sobre sus posibilidades de sobrevivir en un determinado entorno. Los ejemplares mejor adaptados, tendrán mayores posibilidades de llegar a adultos y transmitir sus características ventajosas a su prole. Por el contrario, los especímenes peor dotados, tendrán más dificultades para reproducirse y sus características menos eficientes desaparecerán con ellos y no se incorporaran al patrimonio genético de la especie.
Afinando un poco más, podemos decir que, en términos muy simplificados, el darwinismo se sustenta en tres postulados:
  1. Todos los seres vivos proceden de un antepasado común.

  2. Los cambios de forma que han experimentado las distintas especies desde el antepasado común, se han producido mediante la acumulación de cambios graduales y minúsculos, de naturaleza aleatoria.

  3. La evolución se produce cuando la Selección natural actúa sobre los cambios aleatorios (2) y elimina las variedades menos eficientes antes de que tengan oportunidad de reproducirse y transmitir sus características negativas.

Al día de la fecha no se ha descubierto nada que invalide estos postulados y no existe ninguna otra explicación plausible y sí muchas predicciones y confirmaciones de estos postulados en campos tales como la cría selectiva, la genética, o la programación evolutiva en el campo informático.

Las repercusiones de esta teoría, firmemente afianzada en la ciencia actual, y hasta en la religión, han sido muchas.

La teoría darwinista nos viene a decir, en síntesis, que todo aquello que existe en el ámbito de los seres vivos, tiene una función y un propósito, porque de no ser así no se habría formado a lo largo de un largo periodo evolutivo.

En la economía de supervivencia de los seres vivos, todo aquello que no es útil se vuelve un peso muerto que lastra las expectativas de supervivencia del individuo.

Incluso los comportamientos han de tener una razón de ser y la razón de ser, tanto de los comportamientos como de todas las características morfológicas de un individuo normal, hay que buscarlas, únicamente, en su contribución al propósito general de sobrevivir y dejar descendencia. Y nada más.

A partir de esa poderosa visión simplificadora, todo adquiere una nueva dimensión interpretativa, un nuevo origen y un nuevo destino.
El amor ya no es una potencia del alma inmortal, sino un instinto animal dirigido a la procreación y al mantenimiento de la pareja para hacer frente a la crianza de los hijos.

El odio deja de ser un ominoso pecado merecedor del castigo eterno, para pasar a ser un sentimiento que nos protege del oportunismo depredador de los demás.

La fidelidad no es una virtud teologal de obligada observancia, sino una estrategia para asegurarse el mutuo compromiso de sacar adelante la dotación genética de ambos miembros de la pareja, almacenada en los retoños.

Dios ya no es el gran diseñador que explica y justifica nuestras concepciones éticas sobre el bien y el mal, y tampoco nos recompensará o castigará después de la muerte, dado que Darwin ha aportado una explicación que lo hace tan innecesario como absurdamente redundante y mimético con la teoría darwinista.

Dennet lo expresa muy bien diciendo que la teoría darwinista representa una especie de "ácido universal" que ha disuelto todas las teorías poéticas que la Humanidad había ideado para explicar el universo y la realidad. Pero debajo de las viejas estructuras carcomidas por el ácido universal, surge otra realidad infinitamente más sólida, bella y sorprendente, aunque menos ñoña y autocomplaciente, hecha a medida de mentes más maduras y abiertas a la auténtica realidad que habitamos.

10 Comentarios Pulse aquí para comentar:

YACK dijo...

El problema del registro fósil incompleto.
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Desde el principio se objetó al darwinismo que si la evolución se producía por acumulación de pequeños cambios aleatorios e imperceptibles debería quedar un registro fósil de todas las formas intermedias.

Como alternativa se propuso que las nuevas especies se formaban de improviso, de una generación a otra (saltacionismo) o rápidamente (equilibrio punteado).

El saltacionismo ha sido descartado definitivamente, pero el equilibrio punteado se sigue esgrimiendo sin especificar claramente en qué consiste y dejando que el gran público lo confunda con el saltacionismo. Veámoslo más de cerca.

Supongamos que una variedad de rata vive durante 100 millones de años en un hábitat densamente poblado por reptiles adaptados a todos los nichos de supervivencia.

Un evento catastrófico, como la caída de un meteorito cambia bruscamente el clima y la temperatura desciende 20 grados de promedio y se mantiene así durante un millón de años.

Tras la caída del meteorito, y en sólo unos siglos, la mayor parte de los reptiles desaparecen y dejan libres los nichos que ocupaban y dominaban.

Ahora la rata, que gracias a su sangre caliente puede sobrevivir al cataclismo, se encuentra con multitud de espacios y nichos donde medrar y empieza a adaptarse (evoluciona) durante medio millón de años en diferentes direcciones para ocupar los árboles (ardillas) el subsuelo (topos), el aire (murciélagos), la alimentación vegetal (antílopes) la alimentación cárnica (tigre), etc.

De improviso (en sólo medio millón de años) se han generado multitud de nuevas especies que no existían.

Cuando finalmente, 500.000 años después, acaban dominando y saturando de nuevo los nichos vacios, se alcanza una nueva fase de éxtasis o equilibrio, que puede durar otros 100 millones de años sin apenas cambios.

Posteriormente, el registro fósil mostrará una muestra de fósiles de transición 200 (100/0,5) veces más escasa que la correspondiente a las especies consolidadas anteriores y posteriores al cataclismo.

No obstante, a medida que aumenta la cantidad de fósiles catalogados, van apareciendo ejemplares de transición en la proporción predicha.

Entonces, el equilibrio punteado viene a decir que la evolución gradual de las especies se produce a diferentes velocidades, según las circunstancias ambientales.

Los cambios siempre son aleatorios y minúsculos, de acuerdo con los postulados darwinistas, pero vistos con perspectiva histórica, un cambio gradual que ha durado 500.000 años, parece "instantáneo".

Un buen ejemplo de evolución "brusca" lo constituye la cría selectiva. En sólo 10.000 años la especie humana ha conseguido, a partir de ejemplares de lobo, generar cientos de variedades de perros tan diferentes que no parecen pertenecer a una misma especie.

Y esto se ha conseguido mediante cambios tan pequeños y progresivos que no resultan perceptibles de una generación a otra.

El darwinismo predice que jamás un órgano complejo, como un ojo, ha podido brotar de una generación a otra (saltacionismo). De hecho, sabemos el camino evolutivo que siguieron todas las variedades de ojos actuales a partir de un ancestro común, y podemos encontrar ojos en distintos grados de desarrollo evolutivo en las especies actuales.

El equilibrio punteado por tanto, es sólo una aportación de matiz al darwinismo, en el sentido de que la evolución no mantiene un ritmo uniforme sino que cambia de velocidad en función de las circunstancias.

Anónimo dijo...

Sr.Yack, una curiosidad, se considera usted ateo militante como Daniel Dennett?

Salu2

YACK dijo...

Considero que el error es intrínsecamente perjudicial y, por principio, procuro denunciar la falsedad de ciertas creencias y afirmaciones.

También procuro, siempre que se presenta la ocasión, ayudar a que prevalezca la verdad sobre el error. Y creo que esa es una conducta muy generalizada.

No creo que el error sea beneficioso ni neutro, aunque su peligrosidad pueda permanecer latente durante mucho tiempo.

No importa creer que las diabetes se curan con homeopatía, mientras que no tengas diabetes. No importa creer que cuando te estrelles contra un edificio irás al paraíso, mientras no está pilotando un avión de pasajeros.

La creencia en un Dios justo que nos llevará al paraíso si seguimos ciertas normas absurdas o razonables es claramente falsa y puede condicionar nuestra conducta y nuestras acciones hasta llevarnos al desastre, porque basar las propias decisiones en falsedades no puede ser una buena estrategia a largo plazo.

De hecho, nuestro cerebro está diseñado para buscar la verdad y apoyarse en ella para prever y mejorar el futuro.

No creo en las mentiras inofensivas, y tampoco creo en el respeto al error de los demás por el simple hecho de que les resulte, eventualmente, placentero y confortable.

Saludos.

Anónimo dijo...

Gracias, Yack. Conceptos iguales o similares los compartimos muchos y no por eso somos ateos militantes. No hace falta ser dogmáticos en las interpretaciones y los planteamientos personales, como hacen algunos ateos, eso tampoco es beneficioso.

Lo que tampoco tengo tan claro es este comentario suyo: "De hecho, nuestro cerebro está diseñado para buscar la verdad y apoyarse en ella para prever y mejorar el futuro."

¿Tiene alguna referencia documentada que pueda probar esa declaración?

Salu2

YACK dijo...

En este caso sí tengo una buena referencia documentada y es el sentido común.

"De hecho, nuestro cerebro está diseñado para buscar la verdad y apoyarse en ella para prever y mejorar el futuro."

Voy a tratar de explicarlo con dos ejemplos:

Un hombre vuelve a su poblado y se ve obstaculizado por una profundo desfiladero. Su cerebro considera dos alternativas para salvar el obstáculo:

A) Me arrojo al vacio y agito los brazos como lo hacen las aves hasta alcanzar la otra orilla.

B) Desciendo por un incómodo sendero, atravieso el rio arriesgándome a ser arrastrado por la corriente y vuelvo a ascender hasta alcanzar la otra orilla.

Evidentemente la opción A parece más confortable y rápida, pero tiene un problema y es que se basa en una falsedad (es posible volar) y, por lo tanto, el resultado de aplicarla no será el deseado sino la muerte inmediata.

Precisamente el cerebro existe para ayudarnos a sobrevivir y eso implica la búsqueda del conocimiento cierto para evitar la muerte prematura.

Y supongo que en esto estamos todos de acuerdo. Sin embargo, continuamente vemos a individuos que se aferran a ideas falsas (o que nos lo parecen) y en algunos casos llegan incluso a morir por ellas o a causa de ellas (el marxismo, por ejemplo). ¿Cómo puede ser esto posible?

La clave de esta situación está en que no todas las verdades son tan evidentes como la de que no podemos volar agitando los brazos.

Consideremos el ejemplo de la Religión, posiblemente el error de mayor envergadura y duración con el que se ha enfrentado la humanidad.

En principio existían buenos argumentos deductivos para suponer que todo lo existente requería de un creador, porque nuestra experiencia nos dice que las cosas no surgen de la nada.

Posteriormente se consideró que tal vez la materia fuese eterna y que sólo las formas que adoptaba tenían principio y fin, pero entonces apareció el argumento del diseño inteligente.

¿Cómo es posible que existan tantos seres vivos perfectamente organizados sin que exista un diseñador?

Sabemos por experiencia que un reloj requiere de un relojero porque las piezas no pueden surgir espontáneamente y ensamblarse con tanta precisión y de acuerdo con un plan preexistente.

Por tanto, la existencia de organismos vivos de inmensa complejidad, requería de un Gran diseñador.

Después llegó Darwin y acabó con el argumento del diseño inteligente. Pero para entonces la religión había crecido demasiado y se había convertido en un medio de vida y poder para mucha gente.

El resto, es decir, los clientes, se habían hecho demasiadas esperanzas sobre una vida eterna y feliz después de la terrible muerte en unión con sus seres queridos.

Ahora ya no era fácil remover el andamiaje de la religión porque había demasiados intereses creados y expectativas tejidas a su alrededor.

La alternativa era regresar a la cruda realidad de la muerte y desestabilizar el entramado social al extraer una estructura (la religión)profundamente arraigada en ella.

Por otra parte, el ciudadano medio no dispone del conocimiento ni de la formación necesaria para dilucidar las falacias que subyacen a los argumentos basados en la fe, como queda de manifiesto en el auge de la homeopatía, acupuntura, motor de agua y un sin fin de teorías demenciales sin fundamento alguno.

Sólo los científicos (y por eso hay entre ellos muchos ateos) han desarrollado, por razón de su oficio, un sentido crítico capaz de discriminar lo falso de lo cierto.

El gran público se limita a aceptar como bueno todo lo que creen y aplican sus semejantes. Y dado que no podemos ser especialistas en todo, es una buena estrategia general. Tal vez la única posible.

La actitud más inteligente para protegerse de las propias creencias falsas es apostar a todas las opciones: reza mucho como creyente pero ve al médico como si fueras ateo. Toma productos homeopáticos pero sólo cuando la medicina oficial no te de ningún alivio o junto con el tratamiento estándar.

continua...

YACK dijo...

... continua
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Pero al final, siempre buscamos la verdad porque sabemos que es la única que puede ayudarnos, y sólo cuando no la encontramos o encontrándola descubrimos que no puede solucionar nuestro problema, buscamos sucedáneos con alguna probabilidad de ser ciertos.

En realidad, antes que la verdad buscamos remedios a nuestros problemas, y si buscamos la verdad es porque sabemos por experiencia que sólo lo auténtico y lo correcto nos resolverá los problemas.

La homeopatía desaparecerá cuando la medicina oficial pueda curar todas las enfermedades y la religión cuando la ciencia nos haga inmortales.

Saludos.

Anónimo dijo...

Está bien eso del sentido común, aunque a veces sea insuficiente, pero para sobrevivir sí nos ha sido útil. Sobrevivir, más bien que buscar la verdad es lo que yo creo que busca esa maravilla de la naturaleza que es el cerebro y la vida.

El ateísmo como el deísmo o el agnosticismo son planteamientos filosóficos. La Ciencia no es filosofía, la ciencia se fundamenta en comprobaciones y demostraciones. Es ciencia lo que se puede verificar, probar. Al planteamiento filosófico que más se aproxima es al agnosticismo. A los científicos como profesionales se les instruye para no hacer afirmaciones ni negaciones de lo que no pueden demostrar.

Disculpe, pero su comentario final lo veo quizá muy optimista, con cierta dosis de "fe": "La homeopatía desaparecerá cuando la medicina oficial pueda curar todas las enfermedades y la religión cuando la ciencia nos haga inmortales."

Dudo, como escéptico que soy, que se pueda lograr la realización de esas esperanzas que menciona.

Por cierto, gracias por su blog, está muy interesante.

Salu2

YACK dijo...

Te doy la razón en que “Sobrevivir, más bien que buscar la verdad es lo que yo creo que busca esa maravilla de la naturaleza que es el cerebro y la vida”.

Pero para sobrevivir hay que tener un modelo correcto de la realidad, es decir, estar en lo cierto.

No conozco ningún caso en el que estar equivocado ayude a sobrevivir y de ahí que nos pasemos buena parte de nuestra vida aprendiendo y revisando nuestras creencias.

Respecto al concepto de “ateísmo” tiene poco sentido si partimos del hecho de que no se puede probar la existencia de Dios.

Sería como llamarles “agnomistas” a los que no creen en los gnomos.

Esta anomalía semántica se comprende desde el hecho histórico de que la teoría religiosa se ha dado por buena durante muchos siglos y aún hay quienes siguen en ello, pero no deja de ser un contrasentido lógico, al menos para los ateos y los agnomistas.

En cuanto a mis esperanzas en el futuro, no las veo tan descabelladas si echamos un vistazo a la evolución de la medicina en los dos últimos siglos, pero al expresar ese pensamiento, más que mi optimismo en el futuro, quería decir que nos agarramos al error homeopático o religioso cuando la verdad no nos aporta una solución a nuestros problemas más graves.

Dado que, tal como has dicho, no buscamos la verdad, sino sobrevivir, si la verdad no nos ayuda, estamos dispuestos a aceptar una mentira que al menos prometa ayudarnos y que tenga cierto respaldo general que le de alguna posibilidad de ser cierta.

Saludos cordiales.

Miquel dijo...

De nuevo estoy muy de acuerdo con tus planteamientos. No sé si conoces la denominada teoria evolutiva del conocimiento propuesta por Lorenz, Vollmer y otros biologos alemanes. En España el profesor Rubia ha escrito algunas cosas al respecto. Creo que es importante extraer esta cita de uno de sus artículos:

"Por tanto, la teoría evolutiva del conocimiento parte de la base de que el aparato humano del conocimiento es un producto de la evolución. Las estructuras subjetivas del conocimiento coinciden con las del mundo externo porque se han formado a lo largo de la evolución en la adaptación a ese mundo real. Y coinciden con las estructuras reales (en parte) porque sólo una coincidencia tal ha permitido la supervivencia.
Hay que suponer que los intentos de formación de hipótesis falsas sobre el mundo fueron rápidamente eliminadas en la evolución. Para expresarlo gráficamente, una cita de Simpson:

“El mono que no tuviese una percepción realista de la rama a la que saltaba, pronto hubiese sido un mono muerto y no pertenecería a nuestros antepasados remotos”

Esta adaptación del aparato del conocimiento al mundo circundante nunca es ideal. Una de las leyes más importantes de la evolución dice precisamente eso, que una especie nunca se adapta de forma ideal al mundo. Como consecuencia de ello, el aparato humano del conocimiento no es perfecto, y sólo está adaptado a aquellas condiciones bajo las que se ha desarrollado. En condiciones extraordinarias puede fallar completamente, como sabemos ocurre en la percepción, a veces, produciendo ilusiones ópticas.
Por esta razón permítanme, para terminar, una cita de Kumbies al respecto:
“La coincidencia entre naturaleza e intelecto no se produce porque la naturaleza sea razonable, sino porque la razón es natural”.

En mi blog "memoriasdesoledad" también tengo algunas palabras que le dan a Darwin la importancia que merece para entender la condición humana.
Un saludo, y de nuevo, enhorabuena por tu blog.

YACK dijo...

Hola Miquel, tienes toda la razón al decir que la mente humana es un órgano más que responde al principio de estar al servicio de la supervivencia de la especie y de individuo y a partir de esa premisa es posible avanzar hacia una teoría válida para el funcionamiento de la mente humana. Pero con ser todo esto tan obvio y necesario a partir de Darwin, no deja de sorprendernos la aparente irracionalidad y falta de sentido común que manifiestan la mayoría de nuestros semejantes en cuestiones que parecen tan obvias, que reclaman una explicación adicional para justificar esa actitud contraria a la verdad.
Se me ocurren las siguientes razones de tipo general para explicar el empecinamiento en el error manifiesto que profesa buena parte de la humanidad:

-Desconocimiento: No sé nada de física y por eso decido creerme que un taxista de Vallecas ha inventado el motor de agua y ha sido amenazado por las multinacionales del petróleo para que se mantenga en silencio. Aquí el problema es un desconocimiento profundo que podría compensarse sabiendo que la única instancia fiable en este terreno es la comunidad científica. La alternativa es elegir una teoría conspiratoria que permita creer en la historia más divertida y emocionalmente más gratificante.

- Compatibilidad con el entorno: Es preferible compartir un error generalizado, como la religión dominante en el entorno, que oponerse a él y acabar en una sala de torturas. En este caso asumir una falsa creencia es adaptativo y hasta podíamos suponer que el fenómeno religioso ha tenido un valor utilitario para la especie en cuanto que nos ha permitido establecer una referencia común al grupo que entre otras ventajas fijaba y robustecía la conducta altruista, la ética y la autoridad, todos ellos aspectos vitales para la prosperidad de las sociedades humanas.

- Intereses egoístas: Ante un litigio, lo importante a nivel adaptativo no es determinar quién lleva la razón, sino quedarse con el disfrute del bien en litigio. Por tanto, aquí el cerebro sólo está interesado en salirse con la suya y pone a la inteligencia a trabajar para encontrar argumentos a favor de los propios intereses. Pero para resultar convincente, no hay nada mejor que creerse los propios argumentos y eso sí es adaptativo. Es el típico caso del penalti dudoso, que es valorado de forma diferente por los hinchas de cada equipo.

- Emociones: Algunas teorías son más agradables que otras y si no está meridianamente claro cuál es la correcta, se elige sin pensar la más agradable. Así, por ejemplo, los pobres son de izquierda porque piensan que todo lo que sea repartir les favorece y los ricos son de derechas, porque piensan que lo de repartir no les favorece. Pero lo que realmente importa es qué formula política rinde mejores resultados finales, y dado que la formación del personal y la complejidad del tema no están al mismo nivel, se elije la teoría más gratificante. Y siempre se puede explicar el fracaso preservando nuestra teoría favorita e inculpando a la contraria.

En general, dentro del hecho obvio de que nuestro cerebro necesita conocer la verdad para ayudarnos a sobrevivir, hemos de admitir que en la compleja sociedad humana se pueden crear nichos temporales donde el error se renvalsa durante mucho tiempo y puede incluso llegar a ser la opción menos mala, aunque esto es poco frecuente y nada deseable.


Saludos.