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¿Tiene sentido la vida humana?


Tal vez una de las preguntas más recurrentes en el pensamiento filosófico ha sido y sigue siendo la que se refiere al sentido de la vida humana.


¿Estamos aquí por alguna razón o para algún fin que se nos escapa?
Admitimos con facilidad que un gato, un mono o un insecto existen "porque si" y que su vida no está amparada por ningún principio trascendente o un destino ineludible. Sin embargo, nos resistimos a admitir, tal vez por soberbia o pura ignorancia que nosotros sólo somos una especie de mono particularmente inteligente y que, en consecuencia, la respuesta no debería ser diferente a la que se acepta para el resto de criaturas vivientes.

En esta tertulia se tratará de contestar a esta trascendente cuestión en la esperanza de darla definitivamente por zanjada.
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Yack:
Comencemos afirmando que en el mundo real existen dos tipos de objetos: Los que responden a un proyecto o finalidad (los llamaremos teleológicos) y los que carecen de esa propiedad (los llamaremos intrascendentes).

Una piedra pertenece al grupo de los objetos intrascendentes y un tenedor, un libro o un ordenador pertenecen a la categoría de los teleológicos porque sí poseen una finalidad, un proyecto, un destino que da cuenta de su peculiar configuración estructural.

Es decir, unos objetos han sido modelados deliberadamente para que cumplan un fin específico y otros han sido abandonados a su suerte, a una existencia anodina carente de sentido y de finalidad.
Pero, ¿de dónde procede el sentido de los objetos teleológicos?

Evidentemente, en el caso de los objetos artificiales fabricados por el hombre, el sentido procede de la mente de su creador (un hombre) que ha querido remodelarlos consciente y voluntariamente para que cumplan una finalidad que sirva a su creador para llevar a buen término sus propios objetivos personales. Así, por ejemplo, un tenedor ha sido configurado con el propósito de facilitar la alimentación y la alimentación, a su vez, coadyuva al proyecto más elevado de sobrevivir que alienta en su creador.

Pero volvamos nuestra atención al mundo real para descubrir en él otra clase de objetos particularmente interesantes desde el punto de vista teleológico: los seres vivos.

Resulta obvio que los seres vivos responden a un objetivo predeterminado: Todas sus partes están organizadas y dispuestas para que al coordinarse entre sí realicen funciones orientadas a alcanzar un determinado fin. Pero, ¿qué fin?

A estas alturas ya sabemos, sin género de duda, cual es el fin de los seres vivos, de todos los seres vivos sin excepción: sobrevivir tanto tiempo como sea posible y, sobre todo, perpetuarse como estructura organizada (especie) a través del tiempo y más allá de la duración del individuo.

Sin lugar a duda nosotros, los seres humanos, respondemos a ese tipo de diseño en todas y cada una de nuestras funciones, órganos y sistemas, incluida la propia inteligencia que compartimos con los primates y otros animales superiores.

Así que ya tenemos parte de la respuesta que buscábamos: los únicos seres que tienen una finalidad, un proyecto, un destino son, de un lado los objetos artificiales construidos por el hombre y de otro los seres vivos. El resto de objetos carecen de objetivos, son intrascendentes.

La cuestión que nos queda por dilucidar es la de quién nos ha insuflado el proyecto de sobrevivir, quién ha configurado nuestro organismo para que cumpla ese objetivo compartido con el resto de los seres vivos.
Es fácil identificar al autor y la finalidad de los objetos artificiales (un tenedor, un libro, un lápiz, una silla), pero para buena parte de los habitantes del planeta no está tan claro quién es el autor y cual la finalidad de los seres vivos.

Hasta la entrada en escena de Darwin (1859), la mayoría de los pensadores creían que, de la misma forma que todo objeto artificial con sentido propio (un reloj, por ejemplo) requería necesariamente la existencia de un creador (un hombre), también los seres vivos, por ser teleológicos, requerían de la existencia de un creador y de un sentido, una finalidad.

Antes de Darwin la religión se creía capaz de ofrecer una explicación razonable y razonada a estos dos enigmas que, además, tenía la virtud de ser muy reconfortante para los intereses y temores humanos.
El autor de los seres vivos -afirmaban- es Dios, un ser con poderes a la altura de su grandiosa obra, y su intención la de crear unos seres (nosotros) que lo alabasen y admirasen su poder, inteligencia y buen gusto. Adicionalmente -pensaron- todo creador se enamora de su obra y siendo los hombres la joya de la corona de la creación, cabe esperar que el creador sienta por nosotros una especial predilección y nos proteja como si fuéramos sus propios hijos.

Sin embargo, la realidad de la muerte y la enfermedad parecía contradecir esta suposición tan optimista, así que el hombre, acuciado por el temor a un destino tan cruel, inventó la creencia de que, después de la muerte, viajaríamos bajo una identidad inmaterial (para hacerla compatible con la evidencia de la muerte y la corrupción) a un lugar maravilloso donde seriamos eternamente felices.

Así que, según este modelo, el propósito y destino del objeto llamado hombre era el de proporcionar a Dios la satisfacción de ver su obra valorada por criaturas medianamente inteligentes y, como justa recompensa, acceder a un paraíso en el que nos dedicaríamos casi exclusivamente a alabar a Dios y en el que seriamos eternamente felices. Por supuesto, por ser el propósito de los animales y las plantas de carácter decorativo o nutritivo no disfrutarían de ese paraíso especial para los seres humanos.

Pero hete aquí que aparece Darwin y explica que, en realidad, los seres vivos no han sido creados por nadie, sino que han surgido espontáneamente por perfeccionamiento progresivo a través del mecanismo llamado “evolución”.

Según este nuevo modelo explicativo, validado por evidencias incontrovertibles e inapelables, el viejo problema del destino humano queda iluminado por una inesperada y cegadora luz procedente de la razón humana.

Los seres vivos no tienen más destino ni objetivo que el de mantenerse vivos porque sólo aquellos que sobreviven el tiempo suficiente pueden trasmitir sus características a la próxima generación y evitar asi que la especie se extinga.

¿Y que pasa con nosotros, los seres humanos?

Pues evidentemente la explicación es la misma, solo que al poseer un cierto grado de inteligencia somos los únicos que nos hemos planteado la pregunta del sentido de nuestra existencia y la hemos respondido equivocadamente, extrapolando cándidamente a los objetos vivos la explicación que servía para los objetos artificiales.

Tuvo que hacer su aparición Darwin para sacarnos del monumental error en que habíamos incurrido y explicarnos que la extrapolación era incorrecta y que sólo somos animales capaces de formularnos preguntas sofisticadas aunque necesitemos siglos o milenios para dar con las respuestas correctas y algunos siglos más para que calen en la población.

La teoría de la selección natural tiene ya casi dos siglos, pero todavía una gran mayoría de la población sigue ignorándola y preguntándose por el sentido de la vida humana.

Bien, dejando el sentido trascendente de la vida humana que, como hemos visto, consiste en sobrevivir el tiempo necesario para perpetuar nuestra estructura corporal a través de nuestros descendientes como hacen el resto de las criaturas vivas, pasemos al sentido de nuestra vida individual.

¿Qué se supone que debemos hacer desde que nacemos hasta que morimos? ¿Qué espera de nosotros la madre Naturaleza, entendida esta como la encarnación antropomórfica de la evolución?

Bueno, la Naturaleza no confía mucho en nuestra inteligencia y por eso nos ha colocado un sistema de guiado automático para indicarnos en cada momento lo que tenemos que hacer para cumplir con el proyecto que tiene decidido para nosotros.

En sentido figurado, la Naturaleza nos ha colocado dos electrodos en el cerebro. Una produce dolor y otro placer. Nuestra única misión, nuestro único proyecto personal, es el de procurar en todo momento colocarnos en la posición en la que obtengamos mas placer o menos dolor y eso es todo lo que tenemos que hacer, todo nuestro proyecto de vida, nuestro destino personal, el sentido de nuestras vidas. El resto corre de cuenta de la Naturaleza cuyo único proyecto es que sobrevivamos y nos perpetuemos en el tiempo como especie.

Así pues, nuestro objetivo en esta vida, nuestro único objetivo, el único objetivo posible es ser felices, es decir, acercarnos al electrodo del placer y huir del electrodo del dolor. Y esto es algo más que una metáfora. Se ha comprobado que colocando un electrodo en una determinada zona del cerebro, productora del placer y aplicando una pequeña corriente eléctrica, el sujeto experimenta una sensación placentera cientos de veces mayor que las que jamás experimentó a lo largo de su vida.

Pero aquí suele surgir una confusión. Nuestro objetivo personal es la búsqueda del placer, pero el de la Naturaleza no es el de que seamos felices sino el de la perpetuación de la especie y la del individuo porque sin él la especie no existiría.

La estrategia que emplea la Naturaleza para conseguirlo es proporcionarnos placer cuando realizamos acciones que favorecen su proyecto que es la supervivencia de la especie y de nosotros mismos. Comer, beber, descansar, practicar sexo, aprender, relacionarnos, defendernos, superar a los demás, idear nuevas soluciones,,, responden en último término a la finalidad de sobrevivir el tiempo necesario para poder dejar descendencia que posibilite la perpetuación de la especie. El proyecto de ser felices está supeditado al de perpetuarnos, de la misma forma que el proyecto del tenedor está supeditado al de alimentarnos y este al de sobrevivir, que es el proyecto matriz de mayor rango.

En realidad, cuando educamos a nuestros hijos pequeños, seguimos el mismo procedimiento de la Naturaleza. Para enseñarles lo que deben y no deben hacer para triunfar en la vida, los premiamos o castigamos en función de la idoneidad de su conducta y lo hacemos explotando el mecanismo básico de guiado que la Naturaleza ha incluido en su cerebro.

Si analizamos nuestra conducta, constataremos que todo aquello que nos produce placer favorece de alguna forma nuestra existencia y los intereses colectivos de la sociedad en la que vivimos, a la que ayudamos y de la que dependemos para sobrevivir.

Así que, en resumen tenemos:

El objetivo general de la Naturaleza es perpetuar las estructuras vivas (especies) a través del tiempo.
El objetivo personal de cada hombre es ser feliz, es decir, buscar el placer y evitar el dolor a corto, medio y largo plazo.

El objetivo de la Naturaleza respecto a cada individuo es que realice acciones que le ayuden a sobrevivir a él y a su especie. La forma de coordinar el objetivo de la Naturaleza (supervivencia de las especies) y nuestro objetivo personal (ser felices) es condicionar y supeditar la obtención de la felicidad y el placer a la realización de acciones que ayuden a la consecución del objetivo de la Naturaleza.
Y eso es todo lo que se puede decir sobre el sentido de la vida humana.
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Al margen de estas consideraciones, podemos observar la evolución del Universo en su conjunto e imaginar, a partir de ella, el destino final al que se encamina. Desde esta visión cosmológica podíamos deducir, en clave de hipótesis, que la evolución del Universo está orientada a la formación de estructuras cada vez más inteligentes y conscientes. En esta evolución tendríamos los siguientes hitos: El Big Bang, la formación de los primeros átomos de hidrogeno, la formación de estrellas, la explosión de algunas de esas estrellas conteniendo en su interior átomos pesados como resultado de la fusión nuclear, formación de nuevas estrellas de segunda generación (como nuestro Sol) y planetas (como la Tierra) con los residuos sobrantes de esos átomos pesados, aparición de la vida unicelular en algunos de ellos, formación de los seres pluricelulares, aparición del hombre, desarrollo de una tecnología capaz de propiciar una evolución consciente fuera del modelo darwinista basado en los genes, formación de seres conscientes e inteligentes no biológicos, etc. etc.

Si la concienciación masiva del Universo es el objetivo final de la evolución cósmica, el ser humano tendría en ella un papel relevante en cuanto que representa una etapa clave en este proceso cómo último eslabón de la fase biológica.

Por un lado representamos el más alto exponente de la inteligencia y la conciencia sobre el planeta en su fase biológica y de otro estamos dando lugar a la nueva etapa de seres no biológicos con capacidad de evolución inteligente no darwiniana.

Pero el tema de la evolución postbiológica del Universo es demasiado amplio y especulativo como para tratarlo aquí y ahora.


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Warrior:
Considero que la vida tiene dos sentidos: Uno general o universal y otro particular o personal. Los seres humanos como especie somos un animal más y como éstos tenemos un sentido de la vida: el transmitirla. Para un gato, una hormiga, un elefante ¿tiene sentido la vida?, naturalmente que sí, aunque ellos no se pregunten si lo tiene. Desde Darwin sabemos que todos los animales procedemos unos de otros y que a esto se le llama evolución. Hoy la teoría darviniana no la niega ningún científico serio aunque haya alguno que crea en el creacionismo o en el diseño inteligente, apoyándose en que hay algún organismo complejo que no se puede explicar su funcionamiento, como por ejemplo, el ala de los pájaros. Aducen que para qué sirve medio ala con la que no se puede volar, y por lo tanto el ala ha tenido que ser diseñada entera para que los pájaros puedan volar. Pero esta tesis cae por su peso si pensamos que media ala es mejor que ninguna, ya que hay animales que aunque no vuelan si la utilizan para planear desde un árbol de 15 ó 20 metros de altura. Pero lo más absurdo de esto es que para explicar el diseño inteligente hay que crear a un diseñador, que naturalmente es un ser muy complejo y nos preguntamos ¿y al diseñador quién lo ha creado?, por lo que el problema lo trasladamos pero no lo resolvemos. Hasta ahora no hay otra tesis que explique el origen del ser humano que la de la evolución. Por consiguiente, el ser humano tiene el sentido general o universal de que tiene que transmitir sus genes para que la especie no desaparezca. (Para ampliar sobre este tema leer el libro El espejismo de Dios de Richard Dawkins)
Ahora bien, aunque somos animales, puesto que descendemos de ellos, en una etapa de la evolución hemos tomado conciencia de nosotros mismos, transformándonos en la especie ser humano. Este ser humano se distingue de los demás animales en la posesión de un cerebro extraordinario que le ha hecho un ser que pueda pensar. Esta facultad de pensar es la que nos hace preguntarnos ¿qué sentido tiene mi vida?
Creo que la religión es muy culpable de que nos hagamos esa pregunta. Si se nos enseña que hay un Dios que nos ha creado y nuestras vidas son de sufrimiento y frustraciones, pero que cuando nos muramos, si somos buenos, (según unas reglas que Él ha dictado) iremos al Cielo y allí disfrutaremos de otra vida más feliz y si somos malos iremos al Infierno, dónde sufriremos eternamente, si esto es lo que, como digo, lo que se nos enseña en lugar de decirnos que solamente por azar hemos llegado hasta aquí y que todo lo que nos pasa es simple azar no nos haríamos, para mí, esa pregunta tonta. ¿Es que no es bastante importante prolongar la especie para que no desaparezca?
Por lo habitual de la pregunta susodicha para muchas personas no es bastante esta tarea, por la que buscan darle un sentido a su vida más allá de la transmisión de los genes. A esto le llamaríamos darle un sentido particular o personal a la vida. Como es natural cada persona busca un sentido a su vida y se vuelca en aquello que más le guste o le llene. Uno será en el trabajo, otro será en la familia, otro en el deporte, otro en la cultura, etc. etc. y otros estarán siempre buscando sentido a la vida, pero todos sin darse cuenta que el único sentido de la vida es la transmisión de la misma, pues el día que se acabe el último ser humano habrá desaparecido nuestra especie.
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Jasón:
En primer lugar cabe preguntarse si tiene sentido plantear esta pregunta dado que la existencia humana es algo fáctico, está ahí en la realidad con independencia de que le encontremos o no sentido; es como la Naturaleza o la vida. En todo caso, la única y radical pregunta sería, parafraseando al filósofo,¿por qué hay ser y no nada? Pero si hacemos la pregunta por el sentido lo que intentamos aclarar es si hay alguna finalidad, en concreto en la existencia humana considerada individualmente. A esta pregunta contestan las religiones en un sentido creacionista: el Dios o los dioses han creado todo, manifestando así su omnipotencia, por tanto la existencia de cada hombre procede de él/ellos, pertenece a el/ellos y a él/ellos debe retornar; él hombre en todo momento debe seguir la voluntad del dios; esa es la orientación de su existencia. Pero desde un punto de vista metafísico, podríamos decir que en todo ello está el Ser, y que este Ser es intrínsecamente bueno y bello, y por ello la existencia humana sería intrínsecamente buena y bella, ya que el ser es la máxima perfección, aunque cada existencia tendría esa perfección de forma diferente y limitada; lo malo y lo feo vendrían de esa limitación.Así pues, existir es bueno y bello y cada existente tiene como finalidad radical conservar y desarrollar su ser de la manera más plena. Tal vez, prescindiendo del nivel de la conciencia, está finalidad estaría implícita en todas las especies. Pero en el caso humano lo importante es el cómo cada existente desarrolla su ser haciendo aparecer con ello también lo bueno y lo bello en la medida en que lo consigue. Y ello sólo es posible en la medida en que cada hombre va siendo capaz de de ir, primero, satisfaciendo sus necesidades primarias, y después desarrollando otras capacidades que le llevan a desear metas, valores y expectativas, consiguiendo por este camino satisfacer sus motivaciones afectivas, morales e intelectuales. Ahí está el sentido de la existencia de cada cual: complacerse con la realización de su ser en la mayor plenitud. Entonces el sentido de la existencia se halla implícito en su existir y no se hace la pregunta por el sentido salvo cuando este desarrollo se frustra y aparece la angustia ante la presencia del absurdo derivado del fallo de la realización del ser, lo que supone la necesidad de un cambio radical en la orientación de la propia existencia.

23 comentarios:

  1. Jasón22:41

    Yack:Aceptando tu explicación en
    terminos biológico((cuál es la finalidad o sentido de la especie)y también psicológico(evitación del dolor y procura del placer),creo,sin embargo,que en esta última explicación olvidas algo muy importante:en el caso del hombre,como vio Freud,el princio del placer se ve totalmente condionado e incluso anulado por el princio de realidad,de tal manera que el hombre en su conducta se ve motivado por las normas y valores del mundo sociocultural en el que vive y en gran parte su conducta y su biografía se ven configuradas por renuncias bastente frecuentes del principio del placer,seguramente por evitarse el dolor de verse castigado por la práctica de ese placer.
    Además,no comparto tu hipótesis de que la evolución del Universo se vea determinada por una finalidad hacia el desarrollo de la vida inteligente.No,amigo Yack,no hay nada más que azar y necesidad(Monod).No hay ninguna finaliada hacia la vida inteligente;eso sólo es una singularidad por la confluencia azarosa de una serie de factores.Me parece que enesto te acercas peligrosamente al DISEÑO INTELIGENTE,posición muy alejada del evolucionismo,como sabes muy bien.


    Jasón

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  2. Tienes razón amigo Jasón en que omití lo del principio de realidad, pero lo hice porque no consideré necesario repetir por enésima vez una obviedad que ya había "descubierto" Freud y, antes de él, ya lo sabían y aplicaban las cucarachas al reprimir el placer de comerse una golosina en tanto no se apagara la luz y disminuyese el riesgo de ser aplastadas por una suela gigante e inmisericorde.
    El ser humano, tal como muy bien sabes y tu mismo explicas, realiza automáticamente un cálculo de coste/beneficio a largo plazo antes de tomar una decisión y, finalmente, elige la opción que, en su opinión, consigue mayor puntuación. El jugador de ajedrez ejemplifica esta conducta universal cuando renuncia a la placentera acción de comerse el caballo de su adversario después de medir las consecuencias que tal jugada tendrá sobre el resto de la partida. Un jugador es tanto más hábil cuanto más lejana en el futuro es su capacidad de cálculo del coste/benéfico.
    Pero el tema era el sentido de la vida humana (buscar el placer y evitar el dolor) y no el de la estrategia que aplicamos en esa búsqueda y, por eso, no lo incluí.
    Respecto a la segunda objeción, ya advertí que se trataba de una hipótesis especulativa cuyo desarrollo no cabía en ese post, aunque estoy dispuesto, si estás interesado, en debatir sobre este tema.
    Sólo te diré, por ahora, que no me preocupa acercarme peligrosamente a ninguna teoría maldita si eso me ayuda a explorar nuevas posibilidades de interpretación de la realidad.
    La teoría de la selección natural es un buen modelo explicativo de la aparición y desarrollo de la vida en este planeta de la misma forma que la relatividad es un buen modelo explicativo para una parte de los fenómenos que tienen lugar en nuestro universo. Sin embargo, ambas teorías son ineficaces para explicar la totalidad de la realidad, lo cual no significa que no exista una explicación de mayor rango para la totalidad del universo aunque no podamos estar seguros de dar algún día con ella.
    La teoría del diseño inteligente, no sólo no explica nada, sino que tapona deliberadamente las vías legítimas de investigación. Ahora bien, la idea de que todo es producto del azar puro deja sin explicar el otro concepto relevante: la necesidad.
    El hecho de que podamos hacer predicciones sobre la evolución futura de la vida y de la inteligencia en el planeta significa que existe una dirección en la evolución. Y si existe una dirección, debe de haber algo más que azar.
    Tratar de averiguar algo más sobre la razón última de esa dirección no es creacionismo ni diseño inteligente, sino legitimo afán de conocer. Y te pongo un ejemplo:
    Dos criaturas inteligentes aterrizan en la Tierra después de que haya desaparecido todo signo de vida y descubren un reloj enterrado en la arena.
    - Esto significa que ha de haber un ser superior que lo ha diseñado para un fin específico- dice uno.
    - ¿Y por qué? - replica el otro- Si eso fuera así, habría que explicar quien diseño al diseñador y quien al diseñador del diseñador y así sucesivamente. Para qué prolongar la cadena lógica si al final de cada eslabón vamos a encontrarnos con el mismo problema?
    - Bueno -dijo el otro- de momento, avanzar un eslabón en la cadena lógica ya es acercarse a la verdad y aunque si encontramos al diseñador del reloj no habremos resuelto el gran enigma, estaremos un poco más cerca de conseguirlo.
    - ¿Sabes? Creo que tienes razón. Busquemos al siguiente eslabón y tal vez esto nos ayude a encontrar algún día la última y gran explicación.

    Podría ser, por ejemplo, que nuestro universo, que sólo es una burbuja espacio-tiempo, haya sido diseñada y fabricada por alguna entidad de un nivel superior con algún propósito trascendente o fútil. Un niño fabrica burbujas de jabón dónde pueden vivir virus y bacterias, pero eso no lo convierte en un Dios, aunque para comprender el propósito de las burbujas sus habitantes deberían considerar la posibilidad de un creador situado en otro nivel de la realidad. Negar la posibilidad de que nuestro universo haya sido diseñado, creado o ajustado en alguna medida, cuando hay datos que apuntan en esa dirección no es una actitud genuinamente científica. Por el contrario, afirmar que ha sido creado por un Dios todopoderoso para que lo adoremos es una simpleza que bloquea y adormece nuestro afán de conocer la autentica verdad.
    O al menos, es así como yo lo veo.

    Saludos.

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  3. Jasón10:13

    Estimado Yack: A estas alturas me convence más proponer como principio prioritario que rige la finalidad o el sentido de la vida, especialmente de la humana,la evitación del dolor o displacer que la consecución del placer;sin la evitación del dolor o displacer no puede haber placer;tal vez este sea el placer más primario y elemental:evitar el dolor.Ese es el principio del cálculo:que lo que haga lleve implícito la evitación del dolor.Así actuamos los humanos frente al principio de realidad.
    El azar y la necesidad están en el origen de todo.El azar representa el estado caótico con multiples factores o variables que pueden confluir dando lugar a una nueva estructura.Al constituirse esta nueva estructura aparecen las leyes naturales que hacen posible este estado y que regulan su funcionamiento.Este pensamiento está en la base del pensamiento racional y científico,y la misión de la ciencia y de la razón es descubrir esas leyes.El Universo,pues,sin estructurar,nació del caos del Big Ban,que no contenía ningunafinalidadni dirección,y de ahí emergieron las leyes naturales que configuran y regulan el funcionamiento.No hay ninguna finalidad oculta ni ninguna dirección,hay leyes naturales que tenemos que ir conociendo.
    Saludos.

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  4. Coincido contigo, amigo Jasón, en que la conducta de las criaturas vivas puede estar más condicionada por la huida del dolor que por la búsqueda del placer. Sin embargo estarás de acuerdo conmigo en que la evitación del dolor es una conducta tan obvia que nadie se plantea cómo llevarla a cabo. La parte más difícil de nuestra conducta es buscar y conservar el placer porque es mucho más efímero y evanescente que el dolor hasta el punto de que se disuelve por el simple hecho de alcanzarlo. Por eso hay más libros sobre cómo alcanzar la felicidad que de cómo evitar la infelicidad aunque la mayoría tratan los dos aspectos del problema que viene a ser el mismo a efectos prácticos..
    Cuando tenemos unos zapatos demasiado pequeños nunca dejarán de dolernos pero cuando nos los quitamos experimentamos un efímero placer que enseguida se desvanece. Esto es así porque la Naturaleza no está interesada en hacernos felices sino en que hagamos el esfuerzo necesario para sobrevivir y cuando hemos alcanzado una meta, nos sitúa el placer fuera de nuestro alcance sobre un nuevo y difícil objetivo.
    Sobre nosotros actúan siempre dos fuerzas de sentido contrario, una que nos aleja del dolor y otra que nos acerca al placer pero ambas apuntan en la misma dirección: la supervivencia individual y de la especie. Necesitamos ambas fuerzas porque si no existiera el dolor, no evitaríamos situaciones potencialmente peligrosas y si no existiese el placer nos detendríamos cuando no hubiese ningún peligro a la vista.

    En cuanto al sentido de nuestro universo, existen, en mi opinión tres posibilidades:

    1 Que el universo apareciera por casualidad, con una configuración arbitraria y también por casualidad aparecieran un conjunto de leyes y fuerzas capaces de estructurarse adecuadamente para conformar seres con proyecto, con intencionalidad, con inteligencia y con conciencia. Sería esta una explicación que podríamos llamar "de la generación espontánea": surgimos del caos porque sí y la prueba de ello es que estamos aquí. Se trata más de una descripción de un hecho asombroso que de una explicación razonada, muy parecida a la de que "las ranas surgen por generación espontánea del agua sucia"

    2 Que alguna entidad preexistente ajustara el Big Bang con la suficiente precisión como para que se creara un escenario físico, dotado de un conjunto de leyes que, a lo largo de eones, propiciaran la aparición de estructuras complejas y organizadas como nosotros. Esta teoría está abalada por la improbabilidad estadística que supone la actual configuración de las leyes físicas básicas ya que cualquier cambio minúsculo en alguna de ellas colapsaría nuestro universo en poco tiempo. Es decir, los universos estables donde pueda surgir la vida son extraordinariamente improbables. La necesidad de un Creador que ajustase las leyes del universo en el Big-Bang puede soslayarse suponiendo que se generan en alguna parte millones de universos con ajustes aleatorios de las leyes físicas y que tenemos la suerte de habitar uno con una configuración extraordinariamente afortunada donde es posible la aparición y desarrollo de la vida.

    3 Que alguien ajustara el Big Bang con tal precisión que toda la historia del universo hasta en sus más mínimos detalles estuviese determinada en el momento inicial.
    Si la posibilidad de que exista un ser con tal capacidad de diseño te parece inaceptable sin caer en el creacionismo puro y duro, imagina que existiesen criaturas cuya complejidad en relación a la nuestra fuese equivalente a la que existe entre un virus y un ser humano.
    ¿Podemos afirmar, en tal caso, que esos seres no podrían diseñar universos a medida d sus deseos dejándose llevar por una motivación lúdica, científica o de cualquier otra naturaleza que se nos escapa?
    En tal caso nosotros estaríamos incluidos en uno de estos universos prefabricados, cuya complejidad intrínseca se desplegaría a través de la dimensión temporal.
    Hubo un tiempo en que se creía que del agua sucia podían surgir ranas, sapos y culebras por generación espontánea tal como tú crees que ocurre en el universo con nosotros mismos, pero luego se descubrió que en un diminuto huevo de rana había un programa minucioso y detallado para generar y desarrollar la rana en su totalidad y complejidad.
    No estoy seguro de cómo funciona el universo, pero no descarto que sea como el huevo de una rana, diseñado por criaturas que están a un nivel que no podemos imaginar, de la misma forma que un virus no puede imaginar las posibilidades de otra criatura -el ser humano- en cuyo interior desarrolla su existencia.
    Pero esto todavía no es ciencia y tal vez nunca llegue a serlo. Es una especulación basada en hechos racionales, que necesita madurar antes de ser descartada o aceptada. La ciencia sólo acepta lo que está sobradamente probado y esto no lo está, aunque a estas alturas todavía no tenemos una explicación plenamente satisfactoria de por qué estamos aquí. Todo lo que ha conseguido la teoría de Darwin es decirnos que nuestras creencias anteriores eran ingenuas y falsas pero no nos ha aportado la gran explicación cosmogónica que esperábamos, sino una explicación parcial que nos libera de nuestras ataduras con el error y nos permite seguir avanzando. Y ya es bastante.
    Todo esto es más filosofía que ciencia, y por eso, al tratar sobre el sentido de la vida, me ha parecido oportuno ponerlo en un intento de aportar alguna respuesta a la gran pregunta, pero insisto: Es sólo una especulación sin categoría científica pero que merece ser considerada como una posibilidad a tener en cuenta. También advierto que no he argumentado las razones por las que me parece que debe ser tenida en cuenta, y no lo he hecho porque me llevaría demasiado tiempo y espacio. Tal vez en otro debate sobre el origen del universo.

    Saludos.

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  5. Yack, no se si entendí bien lo ultimo que dijiste. Pero si algo parecido a lo que pienso. Te diré algunas cosas.

    Hay muchas posibilidades que en un escenario adecuado surja la vida, de materia no orgánica. Hay experimentos científicos sobre esto.

    Mas o menos este es el experimento en forma de comic, si es que no lo conocías, el experimento.

    http://www.portaleureka.com/content/view/92/142/lang,es/

    Y ahora digo, ¿Si la vida surge y no necesita diseño, por que el universo debería tenerlo?
    ___

    A mi no me gusta especular mucho aunque lo haga de forma innata como todo ser humano.

    Hay una analogía, que no recuerdo muy bien, pero es algo así: Si alguien sostuviera una teoría de que existen teteras voladoras invisibles que orbitan por el espacio ¿alguien la podría refutar? La respuesta es no, por que no tengo argumentos para refutarla. ¿Pero esto significa que tenga que gastar tiempo de mi vida sosteniendo esta teoría?

    Por que yo podría especular muchas teorías sobre la creación del universo. Por ejemplo: El universo es parte de un átomo, que esta en este mismo universo. El universo es un espacio que seres extraterrestres inventaron como experimento. ¿Pero en realidad conviene sostener estas teorías, para la ciencia?

    Yack, disculpa si no entendí a lo quisiste llegar.
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    Y que la vida tiene sentido, pienso que el sentido mas importante es el de seguir viviendo y reproducirse. Y en términos consiente creo que la vida tiene muchos sentidos, pero esto no apuntan a ninguna dirección en especifico. No creo que los sentido mas consientes sean únicos en relación a la felicidad, e evitar la infelicidad. Por que el cuerpo no deja de vivir si somos infelices, ni tampoco deja de vivir si hemos alcanzado la máxima felicidad y saciedad. Y tampoco deja de vivir si tenemos 20 hijos, ser un éxito evolutivamente.

    Algo importante es, que tenemos mucho tiempo para hacer lo que queramos, en esta vida, para pintar, bailar, etc. A veces cosas con propósito y cosas sin propósito.

    La vida no tiene un único sentido.

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  6. Intentaré darte mi opinión, a las cuestiones que planteas y que me parecen muy interesantes.

    Damos por hecho que las cosas que nos ocurren son producto del azar y que el improbable nivel de orden que manifiestan los seres vivos es el resultado de un proceso acumulativo basado en el mecanismo de selección natural.

    Y también suponemos que la improbable configuración de las leyes del universo que hacen posible un universo estable es también producto de una especie de selección natural cósmica: un generador aleatorio de universos inestables de entre los que surge, por puro azar, de vez en cuando, uno estable como el nuestro.


    Pero supongamos por un momento que todo ha sido diseñado de arriba abajo con absoluta precisión por una mente y una voluntad suprema.

    Esta sería también una explicación impecable de todo lo que vemos y además compatible con la realidad.

    Ahora bien, la ciencia, por su naturaleza especulativa, debe dejar a un lado la segunda explicación y atenerse a la primera, que es la que le permite avanzar. Pero a nivel filosófico, sí es legítimo considerar la segunda hipótesis y avanzar por ella, tanto como nos sea posible.

    Supón que vives en un universo tipo Matrix, en el que no sólo ha sido programado el entorno sino tus propios pensamientos. En tal caso, las explicaciones que tú encuentras sobre lo que ocurre en el mundo real, también están programadas y, por tanto, carecen de autentico significado. La explicación de por qué y cómo surgió la vida y evolucionó, carece de sentido, más allá de la autocomplacencia.

    La extrapolación que tú haces es, desde este punto de vista, irrelevante puesto que tu razonamiento forma parte de esa mecánica determinista y determinada del universo.

    Tal vez te parezca esta una posición gratuita y que además no conduce a ninguna parte, pero para mí tiene sentido, aunque no es demostrable.

    En su apoyo considera esta pregunta: Si todo el universo, incluido nuestra mente y los seres vivos, están constituidos por partículas elementales que interaccionan siguiendo leyes deterministas de las que no pueden apartarse, ¿a qué nivel tiene lugar el pensamiento o la selección natural?

    ¿Es que acaso tu pensamiento desvía las partículas de sus trayectorias para que conformen las sinapsis que retienen tus conocimientos o dan vida a tus pensamientos creativos? ¿No te parece más lógico que tus pensamientos sean el producto determinista y determinado del devenir del universo?

    Por otro lado, ¿puede la evolución natural cambiar la posición o trayectoria de las partículas para adaptarlas al patrón explicativo de la selección natural?

    Cada instante del universo es el resultado preciso del instante anterior, aplicando las leyes de la física, y eso afecta a tu pensamiento y a todo lo que existe. ¿Dónde cabe la selección o el propio pensamiento libre y creativo?

    Este enfoque nos lleva a la certeza de que todo estaba determinado, como en el huevo de una rana, con precisión milimétrica desde el mismo instante del big bang. Otra cosa es que nuestra programación incluya explicaciones alternativas.

    Tal vez en el siglo xxiii se puedan diseñar videojuegos de inmersión total en los que el jugador vivirá en primera persona una aventura programada hasta en sus más mínimos detalles, sin ser consciente de ello. En tal caso, las explicaciones o el sentido de lo que ocurre formará parte de la realidad y el jugador sólo aportará la capacidad de concienciar ese material, esa información prediseñada.

    La cuestión es ¿estamos viviendo ya ese tipo de realidad? ¿es más o menos consistente esa explicación que la alternativa, en la que todo el orden surge espontáneamente y en la que nuestra conciencia libre e independiente nos guía a través de una tormenta determinista de partículas por el camino que nuestra conciencia determina libremente?

    ...continua

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  7. ... continuación del anterior.


    Yo no lo veo claro desde el nivel filosófico y por eso planteo esa posibilidad, aunque soy consciente de que es intrínsecamente indemostrable, por la sencilla razón de que los razonamientos que empleo y los de mis potenciales interlocutores ya están decididos de antemano.

    Si no lo has entendido, no te preocupes. Tal vez, después de todo, sea un error del que no consigo librarme.

    Saludos.

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  8. Respecto a la segunda cuestión que planteas, te diré lo siguiente:

    En esto tienes razón. Creo que es legítimo especular sobre todas las posibilidades, pero después hay que validarlas para que puedan llegar a formar parte de la ciencia.
    Hay teorías, como la de las teteras, que no tienen ni pies ni cabeza y otras que sí pueden tener cierto sentido, como las que yo propongo.

    Imagina que eres un pez dentro de una pecera y te preguntas ¿es éste el universo? ¿existe un ser superior que lo ha creado y que nos alimenta todos los días, que mantiene limpia el agua y controla la temperatura?

    Otro pez científico te diría ¿y para qué perder el tiempo en esas especulaciones? ¿No sería añadir complejidad innecesaria al problema de comprender nuestro mundo introduciendo a un hipotético ser superior? ¿Para qué serviría si el cristal nos separa del mundo exterior y nunca tendremos acceso a lo que hay fuera, si es que hay algo?

    Un pez filósofo podría especular sobre lo que hay fuera de la pecera, aunque jamás podría entenderlo cabalmente debido a la limitación de su mente. Permíteme que juegue en este blog, de vez en cuando, a ser un pez filósofo y te invite a seguir el juego por pura diversión, aceptando que esto no es ciencia y tal vez nunca lo será.

    Saludos.

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  9. En esta última cuestión, sí creo tener una buena respuesta filosófica y científica a un tiempo.

    Nuestro objetivo, la razón por la que hemos nacido, es la de perpetuar la información de nuestro genoma. Y para conseguirlo tenemos que cumplir una serie de normas (reproducción, supervivencia y comprensión de la realidad para mejorar nuestras exceptivas vitales.

    Para que hagamos nuestros deberes, la naturaleza nos ha provisto de mecanismos de recompensa y castigo que nos guían automáticamente. Si no comes, sientes dolor de estómago, si arriesgas tu vida, pánico, si aprendes algo nuevo, satisfacción, etc.

    Gracias a este mecanismo, hasta los animales más simples o los seres humanos más incultos, consiguen cumplir su programa vital, aun sin conocerlo conscientemente.

    Así que, subjetivamente podríamos decir que nuestra misión, el sentido de nuestras vidas, es ser felices. Objetivamente, el sentido de nuestras vidas es transferir la información heredada de nuestros padres a nuestros hijos, pues si no fuera así la especie desaparecería y con ella todo el esfuerzo realizado durante miles de millones de años de lucha por la supervivencia.

    Desde un punto de vista estadístico, los dos proyectos, es decir, el de ser felices y el de preservar el patrimonio genético heredado, coinciden milimétricamente, como no podía ser de otra forma. En la práctica, pueden aparecer comportamientos anómalos y antinaturales (el suicidio, la anorexia, las drogas, etc.), pero eso no es la norma general.

    Por otra parte, si no tienes hijos, pero eres ingeniero y contribuyes con tu inteligencia a mejorar la sociedad, estás contribuyendo a incrementar las espectativas de que otros miembros de tu especie sobrevivan y protejan el genoma de la especie.

    Saludos.

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  10. Hola Yack y a todos.

    No me parece muy compatible con la realidad, que todo esta diseñado de arriba abajo con absoluta precisión por una mente y voluntad suprema. Por que creo que lo que se o sabemos, no apunta a esto. Puede ser, si. Pero le doy mas crédito a una con menos influencia inteligente o parecida a la humana.

    Creo que se puede avanzar en mejorar o aportar lo que dices respecto al modelo de que el universo esta echo de forma inteligente o a sido creado. Pero, por lo menos para mi, es como apuntar al aire. Por que se puede hacer miles de modelos parecidos y creo que no tenemos tiempo suficiente para hacerlos. Creo que es mejor atenerse al las consecuencias cuando el modelo mas general cambie. En eso creo diferimos.

    Voy a tratar de responder algunas cosas según lo que pienso.

    ¿a qué nivel tiene lugar el pensamiento o la selección natural?

    Yo creo que mis pensamientos son productos de la actividad cerebral. Y creo que la vida surgió gracias a la mezcla de los materiales necesarios, y por accidente los primeros seres vivos que se multiplicaron gracias a responder a esta conducta de selección natural. Por que los que respondieron a esto fueron los que surgieron. Esto es lo que creo.

    En realidad no se si respondí bien lo que preguntas.

    ¿Es que acaso tu pensamiento desvía las partículas de sus trayectorias para que conformen las sinapsis que retienen tus conocimientos o dan vida a tus pensamientos creativos? ¿No te parece más lógico que tus pensamientos sean el producto determinista y determinado del devenir del universo?

    Me parece mas lógico que mis pensamientos son parte del cerebro. No se muy bien en que áreas o como hace esto.

    No se si respondí adecuadamente.

    El universo es dinámico y puede dar a cosas muy complejas, los planetas, los climas de jupiter, etc. La creatividad es una etiqueta que le puso el hombre a las cosas diferentes, inovadoras, etc. Cosa que no son solo de los humanos, puede ser también de las matemáticas, física. Nosotros vemos que cosas nos parecen creativas o no.

    Por ejemplo algo que se ve súper creativo son los fractales, cada uno de ellos tiene su formula matemática. Y luego a esta se le aplican colores representativos y otras cosas. Y se ven mas creativos que cualquier cosa echa por un humano.

    http://repairstemcell.files.wordpress.com/2009/03/fractal-square-root.jpg

    Muchos sugieren que los fractales ocupan un mecanismo parecido a la de la creación de la vida y evolución.

    El último comentario que haces concuerdo perfectamente.


    Saludos

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    1. Yo pienso que somos producto de un mundo telepático que nada de lo vivido es real qué estamos acá como en un sueño a prueba por dios o seres muy avanzados pues no me cuadra vivir psra morir

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    2. Tal vez tengas razón aunque yo creo que más que a prueba estamos viviendo una experiencia inmersiva pensada como puro entretenimiento.

      Debe ser muy aburrido tener un poder ilimitado para satisfacer tus propios deseos y por eso tal vez la solución sea crear una vida ficticia en la que hay un 50% de fracasos y situaciones incómodas o dolorosas para darle sentido al conjunto, para hacer posible la felicidad y el placer.

      Piensa que los videojuegos nos plantean situaciones continuas de fracaso en lugar de proporcionarnos una sucesión interminable de victorias. ¿Por qué? Porque para ser feliz primero hay que ser desgraciado porque sólo por comparación entre situaciones consecutivas podemos sentir emociones.

      Saludos.

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  11. A mi no me gustan las especulaciones. Se que esto no es normal, por que a todo el mundo le gusta especular. Y admito ser extremista en esta medida, y esto afecta mi conducta. Como por ejemplo, no me gustan mucho las especulaciones, tanto, que no me gusta leer novelas, cuentos, películas, etc. En las cuales especulan mucho.

    Por eso también es algo que choca contra la sociedad. Pero entiendo que es algo mio.

    Saludos

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  12. Mi postura hay que entenderla en dos niveles: el nivel científico en el que coincido contigo y con el modelo estándar proporcionado por la ciencia y el nivel de creencias personales, basado en dudas o inconsistencias sutiles que aprecio en el modelo estándar.
    Como no puedo saber si esas inconsistencias se deben a un error de apreciación por mi parte, no pretendo suplantar el modelo estándar, más allá del plano lúdico-especulativo.
    En resumen y sabiendo que lo que voy a decir no te va a resultar evidente ni convencer, resumiría la inconsistencia principal que yo detecto así: Consideremos las partículas del planeta Tierra antes de que existiera la vida. Supongamos que podemos predecir su posición en el año 2009. Para ello, no necesitamos saber biología ni psicología sino únicamente física de partículas. Entonces, ¿qué es la teoría evolutiva y la psicología? ¿Son los modelos que guían las partículas o son dos modelos simplificados de la realidad mediante los cuales nuestra mente la percibe? ¿Son modelos observacionales o normativos? La teoría evolutiva sería útil para hacer predicciones, pero no explicaría la organización sorprendentemente improbable de la materia viva.
    En ese sentido, Windows es un modelo útil para que un ser humano maneje un ordenador, pero no es un modelo que explica el funcionamiento del ordenador. El modelo explicativo es el constituido por el substrato electrónico y el código máquina. Decir que Windows (teoría evolutiva) es lo que explica el comportamiento “inteligente” del ordenador (o los procesos vitales), puede ser útil para un usuario (observador) pero no es una auténtica explicación causal.
    En el ejemplo de los fractales: Imagina que dentro del fractal encuentras escrito el Quijote. Compruebas la función fractal y constatas que cada pixel de cada letra del texto del Quijote está en el lugar que le corresponde. Evidentemente tienes que pensar que alguien con una mente superior diseñó la función fractal para que diera lugar al texto del Quijote. Decir que la función fractal es la causa eficiente y explica el improbable texto, es soslayar el problema. Pensar que hay una mente detrás de la función fractal es una conjetura razonable, aunque tal vez indemostrable y nada práctica, sobre todo teniendo en cuenta que tu propia mente de observador forma parte del fractal que intentas comprender o explicar.
    Cuando crees que tu mente es capaz de observar, pensar y actuar libremente respecto al substrato real, te estás equivocando. Tu mente forma parte del sustrato y no se rige por las leyes de la psicología o de la vida, sino por las leyes de las partículas elementales. Por lo tanto, el pensamiento es parte del engranaje cósmico. ¿Tiene eso sentido? No, pero nadie dijo que tuviera que tenerlo, más allá del que le diera una hipotética mente superior.

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  13. Respecto a la especulación, te diría que es la clave del progreso, la manera de explorar nuevas posibilidades, pero al mismo tiempo esconde el grave riesgo de que el especulador se crea sus propias especulaciones falsas.
    Hay dos caminos posibles: O no especular, o ser capaz de recordar que sólo se trata de especulaciones hasta que no sean corroboradas por una prueba irrefutable. La ciencia lo ha conseguido, pero los seres humanos individuales solemos cometer peligrosas equivocaciones al especular, aunque no por ello podemos sustraernos a especular para anticipar el futuro y prepararnos para afrontarlo. Lo creas o no, especulas, aunque tal vez en menor medida que el común de los mortales.
    Todo el futuro es especulativo, pero es imposible vivir sin imaginar el futuro, porque si así fuera no te apartarias cuando se te acerca un autobus a toda velocidad.
    La capacidad especulativa es vital, pero como dije, encierra potenciales peligros si no se usa correctamente.
    Saludos.

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  14. Hola, disculpa por la respuesta súper tarde.

    Bueno todos especulamos cocientes o inconscientes. Mas trato de referirme a esas especulaciones que son tan complejas (aunque sean poco ciertas) que se llegan a confundir con la realidad. Por que eso trae una infinidad de problemas, etc.

    Cuando dices que puede haber una mente detrás del fractal al crear una obra como el quijote. Tienes razón en ese sentido se puede pensar que alguien creó ese fractal. Pero creo que la vida a simple vista da a pensar en que fue creada por alguien superior, pero si nos fijamos bien no es tan cierto. Por que la vida parece mas un resultado de la naturaleza y cierto del cosmos. Aunque en la actualidad la comunidad científica no pueda explicar el origen de la vida, tiene varias otras pistas que indican que la vida es producto de la naturaleza.

    Y de ser diseñados por un ser superior o por alguien, cada vez hay menos pistas. Por que está la evolución que nos dice que nosotros pasamos por un largo proceso en el cual hemos mejorado algunas cosas como el bipedismo, y empeorado otras como la agilidad. También esta la explicación social y sicológica de que nacemos con la necesidad de explicarnos las cosas, el entorno. A pesar de que lo que creemos puede estar equivocado. Esto nos sirve para no perder el juicio ni estresarnos. También podemos echar un ojo a las imperfecciones de la naturaleza y de nosotros. De nosotros, como los dedos de los pies ¿de que nos sirven?, las tetillas en los hombres ¿son necesarias?.

    Por eso yo digo que todo esto de la vida parece ser algo mas cercano a la naturaleza, que algo diseñado.

    Bueno y tienes mucha razón de que lo especulativo es clave del progreso. Pero mas quise decir que siempre todos, los humanos estamos parados en el mundo especulando cosas que no son demasiado solidas y que no hay pistas de nuestras creencias. Quiero señalar que la vida se puede explicar de miles de formas, pero pienso que es un error o un mal habito especular cosas tan difíciles de explicar. Empezar a crear todo una historia detrás de especulaciones que no son tan firmes o solidas.

    Encuentro razón en todo lo que dices, solo que difiero en los temas que te planteo.

    Y yo creo que es un error el mio de ser tan intolerante a las especulaciones: Es que encuentro que algunas especulaciones, no todas, no tienen sentido o no son practicas.

    Me demore en responder por que estado enviciado haciendo otras cosas y también por que no sabia mucho lo que responder.

    Saludos

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  15. A veces se llega a un punto muerto en el debate entre dos explicaciones alternativas de la realidad, pero eso es inevitable y no necesariamente negativo. Aunque comparto tu punto de vista, mantengo además la otra posibilidad como una alternativa que para mí, al menos, tiene sentido, aunque carezca de valor práctico y sea objetivamente indemostrable.
    Se puede especular todo lo que se quiera, a condición de no creerse las propias especulaciones. Hay que mantener en la mente todas las posibilidades que uno crea razonables, pero asignándoles a cada una un estatus correcto de credibilidad y de aplicabilidad al mundo real.
    Por otro lado, me parece una observación muy acertada esa que haces en relación con nuestra tendencia a buscar causas y motivaciones para todo. Esta tendencia es, en general positiva, porque nos permite encontrar las causas de nuestros problemas y nos facilita la búsqueda de soluciones al conocer la cadena causal. Bloqueando algún eslabón de esa cadena podemos evitar el efecto final. Así, si conocemos el proceso de generación del cáncer, podemos identificar algún eslabón fácil de bloquear y evitar el efecto final.
    El problema es que a veces nos empeñamos en buscar intencionalidades en situaciones que no las tienen y ahí podemos descarrilar. Por ejemplo, algunos pueblos sacrificaban a seres humanos para que su sangre alimentara a los dioses que se encargaban de hacer salir el sol todos los días por el horizonte. Hay que saber distinguir claramente los fenómenos que requieren una explicación intencional (un para qué) y los que sólo requieren una explicación causal (por qué).
    Aunque la ciencia moderna ha discernido claramente que sólo los fenómenos asociados a los seres vivos requieren una respuesta de tipo “para qué” aun hay muchas personas que siguen sin distinguir claramente este asunto y consultan a adivinos y taumaturgos para que les expliquen el “para qué” cuando la pregunta correcta sería un “por qué”.
    Se debe preguntar para qué una jirafa tiene el cuello tan alto, pero no se debe preguntar para qué el Sol gira en torno a la Tierra, sino todo lo más “por qué”.
    Saludos.

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  16. Juan Bautista1:57

    Estimado Yack, aquí tenemos claramente más coincidencias. El hombre busca entender todos los fenómenos que observa y percibe (cada vez “percibimos” más, gracias a los instrumentos que hemos creado con ese propósito). Es natural. La conciencia de sí mismo es el origen de nuestras interrogantes y la búsqueda de la verdad. El resto de los seres vivos no se preguntan, sólo reaccionan. Así, el hombre inicialmente especula, para luego intentar corroborar las distintas explicaciones relativas al fenómeno, hasta alcanzar algún grado de “certeza” que le permita entender esos fenómenos. Algunas de esas preguntas las hemos ido resolviendo y otras probablemente nunca llegaremos a resolverlas. Pero siempre estaremos preguntándonos y especulando. Es el motor que nos permite conocer y entender.

    Así hemos ido descubriendo que los fenómenos a nuestro alrededor están “gobernados” por distintas “leyes de la naturaleza”. Este conocimiento no sólo nos ha permitido anticipar y prever los fenómenos, sino también utilizarlos para nuestro beneficio, creando nuevos objetos y nuevas causas que antes no existían en la naturaleza.

    Y cuando hablamos de la razón por la que estamos aquí, estamos especulando. La ciencia describe procesos y fenómenos, pero no responde razones. Cuando decimos que todo lo que existe es producto del azar, estamos especulando. Cuando decimos que lo que existe es producto de la creación de un ser superior, también estamos especulando. Es tan poco lo que conocemos, que tomar esas pequeñísimas “certezas” y construir una explicación de cómo se creó todo lo que conocemos, es sólo especulación.

    Por ejemplo, algunos científicos dijeron que finalmente se había demostrado que no existía un Dios, por cuanto habían descubierto cómo se originó el universo y que éste no necesitó la mano de un creador. El universo se creó con el Big Bang, mediante generación espontánea. Esta explicación no era muy científica, ya que para cada movimiento necesariamente debe existir una causa. Se dijo entonces que el Big Bang se produjo a partir de un suceso cuántico. Es decir existía una causa anterior. Así finalmente no habíamos descubierto aún cómo se originó el universo. Estábamos especulando.

    Continúa ...

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  17. Juan Bautista1:59

    ... continuación

    También se concluyó que la mayoría de las constantes fundamentales que aparecen en las teorías están ajustadas con tanta precisión que si su valor cambiara aunque sólo fuera ligeramente, el universo sería cualitativamente diferente y resultaría inadecuado para el desarrollo de la vida. Como no podía haber un milagro, nace la concepción de múltiples universos. El nuestro sería uno de muchos. Seguimos especulando.

    Pero en todas estas especulaciones finalmente existe siempre una causa anterior. No existe la generación espontánea y estamos muy lejos de conocer cómo se inició lo que existe.

    Por otro lado, al conocer y entender los procesos que determinan los fenómenos que observamos y percibimos, quedamos maravillados por su complejidad y su dirección hacia estados cada vez más perfeccionados. Dirección que está impresa, determinada desde un comienzo, mediante relaciones ("leyes") que aún no conocemos adecuadamente y que quizás nunca logremos conocer enteramente. La evolución ha tenido una dirección; y que esa dirección tiene una racionalidad: el aumento sistemático de la organización y complejidad de la naturaleza como un todo y de los diversos seres que la conforman, en el sentido de permitirles una cada vez mayor autonomía y riqueza de movimientos frente al medio exterior. Y todo ello tiene necesariamente causas, aunque no las conozcamos. Parece improbable que el origen de todo esto sea el azar sin causas. Parece que no sólo hay dirección, sino también sentido; intencionalidad. Y si existe un creador, no es ilógico pensar que pueda intervenir en su creación. Sin embargo esto también es especulación.

    En definitiva Yack, tanto el asegurar que el origen es el azar como asegurar que el origen es producto de un creador son especulaciones. Y es por esto que me parece poco humilde (o soberbio), tratar al que cree una u otra cosa de infantil, inmaduro o cerrado a la obvia realidad.

    Dicho lo anterior, comparto contigo que ninguna especulación puede ser motivo para destruir o maltratar, ya sea a otro ser humano o a nuestro entorno. Y en esto hemos seguido evolucionado como sociedad, con un creciente respeto a los derechos humanos y a nuestro medioambiente. Y esto también parece ser parte de la dirección e intencionalidad de nuestra evolución.

    Saludos,

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  18. Creo ni siquiera existimos físicamente que somos víctimas de un mundo telepático

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  19. Es una posibilidad que no se puede descartar. Incluso podría ser que ni siquiera existieran los demás como de hecho ocurre en los sueños.

    Tal vez vivamos inmersos en un sistema de realidad virtual formado por una conciencia que percibe y unos contenidos creados ex-profeso para ser percibidos, como ocurre con el cine o la televisión.

    Pero por ahora no se puede demostrar a menos que disparemos una bala sobre nuestra cabeza y veamos que ocurre cuando rompemos la coherencia del sueño programado.

    El problema es que algo nos impide hacerlo, tal vez un mecanismo de seguridad.

    Saludos.

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  20. Cacamister21:38

    dos preguntas:
    1. ¿por qué manejar rápido en un deportivo o lanzarnos en paracaídas puede producirnos placer, siendo estas actividades peligrosas?
    2. ¿es una falla de la naturaleza el hecho de que el ser humano esté destruyendo el planeta y extinguiendo a otras especies?

    yo no sé si este blogg seguirá activo pero de todas formas quisiera felicitarlos. saludos!

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  21. Dos preguntas difíciles las que planteas, pero trataré de darte la respuesta que me parece correcta:

    No a todo el mundo le gusta correr demasiado ni arrojarse en paracaídas. En general, las personas que practican actividades de riesgo experimentan sentimientos encontrados: tienen miedo, pero al mismo tiempo, se sienten capaces y orgullosos de superar el reto, ya sea por su habilidad (conducir) o por su valor (paracaídas).

    Esta doble sensación produce adrenalina en grandes dosis, que a su vez, genera una sensación muy especial que les impele a seguir adelante, a superar su propio miedo disfrutando por anticipado del placer de recibir la recompensa final derivada de la sensación única del “lo he conseguido” o del “he hecho algo que muy pocos pueden hacer”.

    Su sistema interno de recompensa adaptativo premia cualquier logro que la comunidad admira, y siempre conviene a la comunidad tener y cultivar “imbéciles” dispuestos a jugarse la vida por impresionar a los demás o a sí mismos asumiendo riesgos innecesarios.

    Estos individuos deben ser estimulados y recompensados continuamente (con admiración y consideración social) para cuando se presente la ocasión de entrar en una central nuclear descontrolada o tomar un nido de ametralladoras enemigo.

    Son los tontos útiles de la sociedad, dotados genéticamente para ello y estimulados socialmente para mantenerlos en forma.

    En cuanto al ser humano, es solo una especie más a la que se le ha dado una oportunidad para que demuestre lo que da de sí una nueva solución adaptativa: un encéfalo desproporcionadamente grande.

    Si fracasa, como les ha ocurrido a muchas otras especies, será eliminado de la biosfera por sus propios errores, pero si triunfa, dará lugar a un nuevo paradigma evolutivo. Será la pera.

    De todas formas, durante la historia de la tierra han tenido lugar varias extinciones masivas y la vida a renacido con más vigor y con nuevas ideas revolucionarias.

    Nuestra especie está a punto de entrar en un cambio profundo (la singularidad tecnológica) que va a permitirnos controlar el entorno como jamás pudo imaginarse y además de revertir todos los efectos negativos de nuestro metabolismo sobre el planeta, podremos rediseñarnos y si lo deseamos, crear nuevas especies a gusto de nuestras necesidades o caprichos.

    En otras palabras, sustituiremos la evolución darwiniana por la evolución inteligente.

    No creo que seamos ningún error sino su apuesta de alto riesgo, el detonante de una nueva era que lo cambiará todo… si tenemos éxito y somos capaces de atravesar el estrecho desfiladero por el que estamos transitando.

    Pero si no lo conseguimos, existen muchas otras oportunidades en otros planetas repartidos por la galaxia y el universo. La naturaleza tiene todo el tiempo del mundo para experimentar y nosotros solo somos un experimento más, aunque revolucionario y disruptivo.

    Saludos.

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