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¡¡Atrévete!!

Libertad

La aspiración a ser libres ha dirigido y condicionado buena parte de la historia de la humanidad, contándose por millones las víctimas de la lucha por conseguir mayores cotas de libertad. Y aquí habría que mencionar la aleccionadora frase “¡Oh libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre!” pronunciada por Madame Roland ante la guillotina, en plena Revolución Francesa.


Sin embargo, y a pesar de ser un bien tan preciado, la libertad puede volverse contra el individuo en la medida que abre su abanico de opciones para equivocarse. Así, un preso encadenado, no puede cometer los errores que le llevaron a su situación actual, pues los errores son patrimonio de la libertad para decidir.

Veremos en esta tertulia los pros y los contras de la libertad y si, después de todo, merece morir por ella.

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9 comentarios:

  1. Maite10:38

    La palabra libertad para mí está cargada de significado. Yo no sé hasta qué punto el ser humano es libre ya que tenemos a nuestro alrededor muchos condicionamientos, los primeros los físicos. La libertad yo la entiendo como la capacidad de elegir, no el hacer lo que uno quiere en cada momento, porque si así lo fuera, yo probablemente no estaría pensando para contestar esto que estoy haciendo y sin embargo he elegido hacerlo, aunque me cueste trabajo porque quiero que mi punto de vista sea leído.
    Soy madre de dos hijos adolescentes y ellos eligen, son libres y se equivocan y además de qué manera y a mí me cuesta muchísimo el callar y el pensar "son ellos, es su vida, tienen que equivocarse....."
    Soy consciente de que la vida es de cada uno y hay que saber aceptar a cada uno como es.

    Bueno, ¿qué os parece?
    Es `la primera vez que opino sobre algo.

    Decidme vuestras opiniones.

    Un saludo,
    Maite

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  2. Maite, has puesto un buen ejemplo del problema de la libertad: No se trata de hacer en todo momento lo que se desee, sino de hacer aquello que es mejor para nuestro futuro. Ahora no me apetece pensar, pero sé que después de hacerlo me sentiré mejor porque habré planteado mi opinión a otras personas.

    Poder elegir es bueno pero no es lo más importante. Lo más importante es saber hacer la elección correcta aunque a corto plazo pueda ser la más incómoda, y tener la voluntad de llevarla a cabo.

    Respecto al conflicto con los hijos adolescentes, es una de las situaciones en las que el problema de la libertad ajena se manifiesta con mayor dramatismo en nuestra vida.

    Ellos son personas, a las que se le supone capacidad para elegir, pero sus elecciones también nos afectarán a nosotros, que somos responsables de su futuro. Los padres somos conscientes de que muchas de sus decisiones son peligrosas para ellos, pero no siempre podemos evitarlas. Lo que nunca podremos evitar es que reviertan sobre nosotros, aún cuando no nos esté permitido participar en ellas.

    Personalmente creo que hay que darles plena libertad en aquellas decisiones reversibles y relativamente inocuas. Por ejemplo, si deciden raparse la cabeza, acabará saliéndoles el pelo y algún día se darán cuenta de que es una decisión irreconciliable con una vida de adulto normal. Aprenderán de sus errores.

    Sin embargo, cuando hacen elecciones irreversibles, hay que intentar impedírselo por todos los medios. Por ejemplo, si se tatúan en la frente su cantante favorito, o una declaración de amor en el brazo, tendrán que presentarse en una futura entrevista de trabajo con el tatuaje y probablemente lo descarten por no ofrecer una imagen aceptable de cara al público. Pero ahora él no puede entenderlo y tú estás para evitarlo, si es que puedes.
    Por último están las decisiones más difíciles, en las que no hay seguridad de que puedan o no salir bien. Por ejemplo, te dicen que van de botellón y tú no sabes qué tipo de sustancias va a ingerir ni en qué dosis. ¿qué hacer?

    La única estrategia es intentar educarlos para que sepan decidir por sí mismos, pero nunca puedes estar segura de que eso funcionará, aunque es tu única opción en los tiempos que corren.
    El problema actual de los padres es que seguimos teniendo la misma responsabilidad, pero nos han privado de la autoridad para ejercerla.

    Saludos.

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  3. Maite15:43

    Hola, soy Maite de nuevo, hemos leído la contestación que has hecho sobre el tema de la libertad y nos ha resultado aleccionadora, pero podrías aclarar ¿quién o quienes nos han quitado la autoridad a los padres? ¿Podríamos hacer algo para volverla a obtener?
    Un saludo,

    Maite

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  4. Maite, estas dos son preguntas de un millón de dólares, ¡cada una!

    Respecto a la primera te diría que no me gusta buscar culpables, sobre todo cuando hacerlo no sirve para solucionar el problema.

    Creo que, como casi todas las situaciones problemáticas, se debe a la confluencia desafortunada de múltiples causas de orden ideológico (las teorías progresistas sobre la autoridad, la educación, etc.), tecnológico (la televisión, los ordenadores, los anticonceptivos, etc.) y sociales (la entrada de la mujer en el mundo laboral, el nuevo estatus de la familia, etc.) que no tienen que ser necesariamente malas en sí mismas, pero que combinadas pueden ocasionar efectos perversos.

    La segunda pregunta en cambio, tiene un interés práctico que la hace mucho más interesante, en especial para los padres con hijos en edad de ser educados.

    No es nada fácil ir a contracorriente, pero tengo algunas entradas en el Blog que creo que pueden ayudarte. Te sugiero leerlas y plantearme las dudas, comentarios o preguntas que te sugieran o bien las cuestiones que te interesen y que no hayan sido tratadas en esas entradas.

    Saludos cordiales.

    Entradas recomendadas: “El papel de la autoridad en la educación de los hijos” en penúltima posición y “Para qué educamos”.

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  5. Siempre es agradable dialogar, saber que se piensa en otras latitudes. Una vez dicho esto, trataré de escribir algo sobre la libertad. Teniendo en cuenta más la introducción al tema, lo que plantea Maite y la respuesta que da Yack; que lo dice Punset en el video.

    Lo primero que me salto al haber el nombre de la entrada fue: ¿Liberarse de qué? Y si nos asumimos en un plano radical es posible pensar, incluso, ¿somos realmente libres? Más allá de morir por la libertad, que quedó en un plano romántico, nos preocupa hoy cuestiones más próximas. Esto, porque nos han vendido la idea de que vivimos en una sociedad democrática.

    En el fondo. pues, está el libro albedrío. Y sí, Maite, la libertad está cargada de significado: cultural, social, ideológico. (Es preciso en este sentido que la reflexión filosófica nos libera de apariencias). Quizá sea preciso distinguir entre diversos niveles de libertad. Uno profundo y otro, más bien, superficial. Ésta última atiende a cuestiones efímeras. Mientras que, la primera, condiciona nuestra existencia ("Estamos condenados a la libertad, Sartre"). De tal suerte que debemos pensar adecuadamente lo que elegiremos, Savater en "El valor de elegir" nos da algunas pistas de lo que debe ocuparnos. Y apunta a preguntarnos: ¿Qué quiero? El deseo es el motor de las elecciones. En este sentido más que preocuparnos por las elecciones que "nuestro hijos" hagan, deberíamos ocuparnos en educarlos para que sepan elegir, esto es, que sean capaces de responder a las preguntas qué quiero, por qué y para qué, como bien lo apunta Yack.

    De tal forma que es fundamental reconocer el contexto desde el que se elige. Aquí se abre una brecha interesante, para la sociedad actual que es definida por el consumo (véase en youtube "y tú cuánto cuestas"), entre tener y ser.

    En relación a la "autoridad paternal" me parece que ésta no se ha perdido. Es cierto que hay otros muchos factores que intervienen en la "formación" de las nuevas generaciones (como bien las señala Yack). La clave radica en el diálogo.

    Aunque para pensar este hecho, sería preciso pensar en el carga significativa de autoridad. Que en primera instancia remite al poder (otro concepto denso). El poder de va acompañado regularmente de una connotación negativa, al menos en México, atiende a este hecho. Pero, si entendemos el poder como un medio a través del que se pueden implementar ciertas estrategias que difundan la convivencia horizontal. Los adolescentes, las más de las veces, no necesitan escuchar qué hacer, sino ser escuchados.

    Termino con una frase reveladora y problematizadora: "Elegir ser esto o aquello es afirmar al
    mismo tiempo el valor de lo que elegimos, porque nunca podemos elegir mal; lo que elegimos es siempre el bien, y nada puede ser bueno para nosotros sin serlo para todos". en Existencialismo es un humanismo de Sartre

    El problema de la libertad estará en el día a día. Estaré al tanto de las cuestiones que se sigan planteando.

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  6. El problema de la libertad, como casi todos, hay que plantearlo, e intentar resolverlo, en el exigente banco de pruebas del mundo real, y nada más real y más problemático que un adolescente. Cualquier teoría o modelo que no sirva para afrontar y resolver la decisión de un adolescente de elegir consumir droga o dejar los estudios en beneficio de una existencia divertida y sin obligaciones, es pura entelequia.
    Y como ejemplo, me referiré a la frase de Sartre que has citado, biensonante, profunda, romántica, idealista, progresista, pero profundamente inútil, falaz y peligrosa si se aplica en el mundo real. Tal vez sirva para ejemplificar una de las razones (el buenismo, la ocurrencias progresistas) que ha convertido la educación en una tarea cercana a lo imposible, por razón de la libertad discrecional que los educandos (hijos o alumnos) han acumulado frente a la autoridad del educador, al socaire de consignas ideológicas tan endebles como poco realistas.
    Lo que elegimos no es siempre bueno, por el simple hecho de elegirlo. Todos buscamos la satisfacción y eso dirige y determina todas nuestras elecciones. La cuestión, al final, se reduce a elegir entre lo que es bueno a corto plazo y lo que es bueno a largo plazo. Entre estudiar o ver la tele.
    En resumen, yo diría que cada individuo trata de calcular los costes a corto y largo plazo de sus elecciones y hace siempre la elección que le parece mejor para sus propios objetivos personales, que no son otros que conseguir la mayor satisfacción o experimentar el menor sufrimiento posible.
    Otra cosa es que ciertas edades, como la adolescencia, sean proclives a que el individuo, inundado de hormonas sexuales y eufórico por el vigor físico y mental recién adquirido, se sienta atraído irresistiblemente por el placer a corto plazo, dejando a un lado los cálculos a largo plazo.
    Los padres y educadores están, fundamentalmente, para hacer los cálculos a largo plazo que sus hijos adolescentes no saben o no quieren hacer y, lo que es más importante, para coartar algunas de sus libertades con el fin de que no cometan más errores de los imprescindibles. Porque hay errores que arruinan toda una vida, (caer en la droga, el fracaso escolar, contagiarse de sida, quedarse embarazada, etc.) y no se deben permitir en aras de un supuesto derecho a elegir con total libertad.
    -¡Es mi vida!- gritan a sus padres algunos adolescentes, ante las restricciones de su libertad. Luego, pasados unos años, se lamentan en silencio: ¡Si alguien me hubiese impedido cometer aquella locura…!
    Saludos.

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  7. Lore2:42

    La libertad es como bien dice Maite,la capacidad de elegir,aunque a veces esas elecciones deben ser muy cuidadosas con respecto a nuestro entorno.Por ejemplo:hoy decido ser gay,esta bien soy libre de escoger mi sexualidad,pero si esa decision afecta a mi familia ya que se burlan de ellos diciendo:"hey tu hijo es un mariconazo!jajaja",entonces mi liberad esta limitada ya que los afecta socialmente.ademas como alguien dijo no recuerdo quien:"El hombre solo es libre cuando es esclavo de donde empiezan las libertades y derechos de los demas a su alrededor".Gracias por leerlo.

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  8. Efectivamente Lore, nuestra libertad está, debe estar, limitada por las consecuencias de nuestros actos.

    Cada individuo debe saber qué puede y qué no debe hacer y si lo ignora será castigado por el entorno.

    La libertad no es un don que puede darnos un gobierno, sino el resultado del cálculo de las consecuencias de nuestras acciones, basado en la propia madurez.

    Cuanto más claras tengamos las consecuencias de nuestras acciones, más libertad tendremos para hacer aquello que no nos va a perjudicar.

    Por otro lado, el poder tiene la responsabilidad de establecer unos límites claros (leyes) para que todos sepamos a qué atenernos, evitando la aparición de zonas difusas donde los derechos y las obligaciones se entremezclan y se confunden.

    Saludos cordiales.

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  9. Tifon12:58

    A mi me parece que cuanto mas libertad hay mejor para todos.
    Que creeis vosotros.

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