Transhumanismo
Bajo la denominación de “Transhumanismo”, o más abreviadamente H+, se viene desarrollando un movimiento ideológico al que se suman cada vez más científicos, filósofos y gentes de toda condición, cuyo objetivo más cercano y urgente es alcanzar la inmortalidad por vía tecnológica.No es nada nuevo para la Humanidad la búsqueda de la inmortalidad y prueba de ello es que, aún en pleno siglo XXI, más de la mitad de los ciudadanos de países desarrollados, creen que después de la muerte, vivirán eternamente felices en el paraíso.
El Transhumanismo responde también a esa ansia de inmortalidad que alienta en el ser humano, aunque se diferencia de la religión en un punto crucial.
Mientras que la creencia religiosa carece de fundamentación lógica, el Transhumanismo surge auspiciado por un desarrollo tecnológico que, por primera vez en la historia, ofrece los conocimientos y tecnologías capaces de afrontar, con posibilidades de éxito, el viejo anhelo de la inmortalidad o, más exactamente, el de la eterna juventud.
En esta ocasión consideraremos la viabilidad del proyecto H+, y la posibilidad real de alcanzar la inmortalidad basándonos en el conocimiento científico y no en la fe.
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Yack:
Hubo un tiempo remoto en el que la Tierra era un planeta turbulento carente de vida. En algún momento, hace aproximadamente 4.000 millones de años, una molécula adquirió, por casualidad, la capacidad de hacer copias de sí misma y en ese mismo instante comenzó la sorprendente historia del fenómeno Vida.
Gracias a un sencillo mecanismo cíclico que combina la duplicación imperfecta y la selección natural, esa molécula primigenia, a través de miles de millones de generaciones, acabó dando lugar a todos los individuos y especies que han existido, entre ellas, la nuestra, el Homo sapiens.
Pero, si esta historia nos parece sorprendente, estamos asistiendo ahora, a despecho del desconocimiento de gran parte de la población, a la emergencia de un nuevo paradigma evolutivo. El Homo sapiens se ha convertido en el equivalente de la molécula primigenia que dio lugar al árbol de la vida, y nos encontramos ahora justo en el momento en el que alumbraremos una nueva etapa evolutiva, aun más sorprendente que la anterior.
La inteligencia humana, valiéndose de ese instrumento prodigioso que es la tecnología, y basándose en el conocimiento acumulado, está asumiendo el control de la evolución biológica y, al mismo tiempo, generando los primeros especímenes de una nueva e incipiente categoría de seres vivos no biológicos.
El siglo XXI se recordará como el momento histórico en el que se produjo el cambio de fase en la evolución de la vida. En esta nueva fase, el motor de la evolución deja de ser la ciega selección natural y es sustituido por el diseño consciente, fruto de la colaboración necesaria entre hombres y máquinas inteligentes.
El avance exponencial de la informática, la ingeniería genética y la nanotecnología se acerca a un punto crítico desde el que, por primera vez, podemos comprender los mecanismos secretos de la vida y, al mismo tiempo, rediseñar esos mecanismos para que cumplan con nuestras expectativas.
Pero ¿cuáles son nuestras expectativas? Las que la Naturaleza ha programado en nuestro cerebro de primates: ser felices, lo que significa vivir tanto como sea posible y prosperar.
Hasta ahora la muerte ha sido un mecanismo necesario en la evolución darwinista basada en la duplicación imperfecta y en la selección natural. Ahora que podremos rediseñarnos conscientemente, a un ritmo millones de veces más rápido que la evolución darwiniana, estaremos en condiciones de iniciar una nueva fase en la que la muerte ya no es necesaria.
En este punto, muchas personas sienten el vértigo del abismo. ¿Debemos continuar? ¿Dejaremos de ser hombres y nos convertiremos en otra cosa o desapareceremos digeridos por las máquinas que hemos creado?
No debería preocuparnos demasiado este futuro, en cuanto que el modelo biológico nos garantiza una muerte segura y cruel en un plazo máximo de 80 años. Por otro lado, la pregunta es la misma que se podría haber hecho la molécula primigenia que dio lugar al árbol de la Vida. Recordemos que esta molécula no era un ser vivo, y sin embargo dio lugar al proceso del que surgió la vida biológica.
En este sentido, no tenemos opción para elegir, y tampoco se trataría de desaparecer (y eso ya lo tenemos asegurado como individuos), sino de dar lugar a un nuevo modelo evolutivo radicalmente distinto, en el que la fase biológica quedará atrás, junto con la muerte, el dolor, el sufrimiento y todas estas propiedades inherentes al modelo de evolución darwinista.
Pero, ¿cómo se producirá el gran cambio?
Los gurús de la H+ nos hablan de una cercana “Singularidad” que puede acontecer en no menos de medio siglo, aunque la fijación de la fecha es tan difícil como controvertida.
Pero centrándonos en la predicción nuclear, lo que ocurrirá será que el avance exponencial de la informática acabará culminando en máquinas más inteligentes que el propio ser humano. Estas máquinas tomarán a su cargo el rediseño de sus descendientes en un bucle de realimentación tan rápido que en sólo un año serán capaces de resolver cualquier problema que aqueje a la Humanidad. De hecho, estas máquinas serán tan poderosas, gracias a la inteligencia y a los conocimientos que poseerán, que los humanos las percibirán como dioses capaces de concederles todos sus deseos.
Y dado que el primer deseo que le plantearemos será la inmortalidad, las máquinas desarrollaran terapias y procedimientos basados en nanotecnología e ingeniería genética que repararan nuestros tejidos envejecidos e incluso, en una fase posterior, los rediseñaran para que sean ilimitadamente autorreparables y mucho más eficientes de lo que son ahora.
A esta fase se le llama “Singularidad” porque los cambios serán tan rápidos y drásticos que resulta imposible hacer predicciones más allá del hecho de que el ser humano alcanzará la inmortalidad y podrá acceder, como individuo, a una especie de paraíso virtual después de que su mente, actualmente atrapada en el tejido biológico, sea transferida a un soporte no biológico y conectado a una realidad virtual a medida de sus deseos.
Finalmente el hombre accederá a su viejo sueño de morar eternamente en el paraíso, aunque en esta ocasión será una experiencia real (aunque virtual), y no una promesa que sólo se cumplirá después de la muerte.
9 Comentarios Pulse aquí para comentar:
Y en esa nueva "singularidad". ¿Qué papel tendrá el sexo?. ¿Las máquinas parirán por nosotros?. ¿Se alcanzará el objetivo del Mundo Feliz, en el que el sexo es simplemente recreativo y las mujeres se vean liberadas de la "servidumbre de la maternidad"?. ¿Crearán las máquinas diferentes castas de hombres y mujeres?.
Amigo Plutarco, para poderte responder a todo estas cuestiones con fundamento y exactitud te emplazo aquí para dentro de 50 años, que es cuando se calcula que ocurrirá la singularidad, que, por definición, es impredecible. De ahí que se llame así.
Pero como no estoy seguro de estar aquí dentro de 50 años trataré de contestar a tus interesantes preguntas desde la pura conjetura, y basándome en el modelo transhumanista.
Para empezar, la singularidad es la culminación de un proceso y el sexo, como todo, irá evolucionando a lo largo de ese proceso. Ahora te digo cómo lo veo yo desde la conjetura:
- Mediante medicina regenerativa se prolongará el tiempo de sexualidad y de maternidad. Tal vez se puedan gestar bebés en úteros extracorpóreos sin que la madre tenga que sufrir los inconvenientes del embarazo y el bebé los riesgos de la gestación y el parto. También se podrá optar por la clonación de modelos genéticos de probada eficacia, en lugar de jugar a la lotería genética con tus genes y los de tu cónyuge, como se hace ahora.
- Más adelante vendrá una fase de realidad virtual inmersiva, tipo Matrix. Es decir, que mediante una interfaz biológica (no una clavija que da grima nada más verla) podrás conectarte a un ordenador y vivir realidades diseñadas según tus apetencias (tipo Desafío total o Nivel 7). En esta fase podrás llevar una doble vida: la real y la virtual en la que podrás tener sexo virtual sin freno con quien quieras y donde quieras, sin límite de prestaciones. También puedes tener hijos virtuales guapos, obedientes y cariñosos que triunfan en la vida y siempre te están mencionando a ti como el artífice de sus grandes logros personales.
- En la tercera etapa se escanea la mente de los seres humanos y se extrae la información necesaria para transferir su conciencia a una especie de chip de grafeno que se conecta directamente con un generador de realidad virtual permanente.
Este es el fin del viaje, la entrada en el paraíso virtual dónde podrás practicar sexo sin límite de ningún tipo. También podrás, si eso es lo que te gusta, tener una vida familiar perfecta, con un conyugue encantador que nunca envejece y cada día está más guapo, unos hijos angelicales, un automóvil que no gasta gasolina, etc. (todo ello virtual aunque indistinguible del real).
En esta etapa toda la humanidad estará depositada en un chip del tamaño de un trasatlántico y tal vez rotando en torno a una estrella remota que le proporciona la escasa energía que necesita para funcionar.
Mientras tanto las maquinas espirituales, salidas de nuestra tecnología se dedicarán a sus menesteres, que no se parecerán en nada a los de unos monos dotados de inteligencia obsesionados con el sexo, la acumulación de riquezas y la muerte.
La humanidad habrá terminado como especie biológica y se habrá convertido en una comunidad de seres virtuales que viven la vida que siempre desearon, por los siglos de los siglos. Contra todo pronóstico, habremos llegado finalmente al paraíso que nos prometió la religión.
Bueno, y eso es todo. No sé si me he explicado bien o lo he embrollado aún más.
En todo caso, esto sólo es una suposición basada en el modelo transhumanista que no es dogma de fe.
Si te parece excesivamente improbable, imagina lo que hubiera pensado la molécula primigenia si le hubieran contado lo que iba a dar de sí su inocente juego de replicarse.
Saludos cordiales.
La verdad es que encuentro tu relato bastante plausible...y definitivo para terminar con algunos estériles debates, como los que mantiene la ideología de género, también conocido como movimiento feminista. Se acabó la "discriminación positiva", la utilización del sexo como arma de poder, las cuotas...aunque quizás tu relato ya haya sucedido en eso que llaman multiverso.
Pues es muy probable que lleves razón Plutarco y que ya existan metaversos donde sus habitantes se divierten de lo lindo haciendo los que les viene en gana.
Fíjate que la singularidad, como bien dices, nos aportaría una solución inesperada y a gusto de todos para los problemas que ahora nos aquejan.
Los machistas y los feministas podrían practicar sus discriminaciones positivas o negativas sin molestar a nadie, los progresistas podrían ver como al fin se cumplen sus vaticinios de que los países capitalistas se hunden victimas de sus propias contradicciones, etc. Todo ello en su propia parcela de realidad electrónica.
Incluso hay quien dice que ya estamos en uno de estos metaversos virtuales aunque eso me parece improbable. Y la razón de mi duda es que si así fuera, en el mío no existiría ZP, aunque bien mirado, tal vez sí, porque no hay mayor placer que ver cómo el malvado ZP es expulsado de la Moncloa por las fuerzas del bien y de la cordura.
Saludos cordiales.
Como complemento a esta entrada, me permito recomendar este artículo, que habla sobre los "constructos sociales", esa realidad virtual tan del gusto de nuestra progresía. Ya sabe usted, "las palabras están al servicio de la política y no al revés" o "la libertad os hará verdaderos" (no es la verdad la que os hará libres).
Que usted los disfrute:
http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=3730
En cualquier caso, en ese futuro que usted retrata, el recuerdo de ZP ya habrá dejado de formar parte de cualquier memoria histórica y quizás la felicidad de esos futuros seres que usted describe resida, simplemente en ser.
Muy buen artículo, Plutarco. Los progres se han empeñado en reinventar el mundo desde ocurrencias propias de adolescentes ingenuos.
En lugar de intentar comprender la realidad y las leyes que la rigen, han preferido inventársela e imponerla a fuerza de repetir sus ocurrencias absurdas.
Ahora bien, hay que reconocerles que son maestros en el arte de la publicidad ideológica, que cala, y mucho, en una población a la que nadie les ha enseñado a pensar.
Saludos cordiales.
Me ha encantado el articulo. Muy curioso el video.
Igual cuando se habla de esto siento un poco que se está exagerando respecto a la actual tecnología. Todavía falta mucho para que vivamos eternamente, pienso que va a ser un proceso progresivo. Primero viviremos 100 años, luego 120, luego 140, 160, etc. La tecnología avanza a pasos agigantados, pero igual falta mucho.
La inteligencia artificial esta en pañales aún. Falta mucho para crear a un robot con capacidades equivalentes a la de los humanos en general. No porque seamos "ultra inteligentes" sino porque la biología es muy compleja, tal vez no sea necesario imitarla.
También existe la posibilidad de que no nos deshagamos del todo de la biología, tal vez la biología trabaja de forma ideal en ciertos aspectos y no sea necesario remplazarlo.
Saludos, y muy interesante el tema. :-)
Es posible que tengas razón Writkas, pero hay que tener en cuenta que si vivimos 50 años más, nos beneficiaremos de los nuevos avances en longevidad que tengan lugar en esos 50 años extra. Hay quien afirma que ya ha nacido el primer hombre inmortal e incluso que tiene más de 50 años.
En cuanto a la inteligencia artificial, es cierto que ha experimentado un parón importante, probablemente porque no se subestimó la dificultad que conllevaba emular la inteligencia humana. Sin embargo, no podemos descartar que en cualquier momento se descubra algún modelo o procedimiento revolucionario que permita crear inteligencia en estado puro. Y cuando digo “inteligencia” me refiero a la capacidad para resolver todo tipo de problemas, incluidos lo que los seres humanos no han sido capaces de resolver.
Si tal cosa ocurriera, y es imposible asegurar que no pueda ocurrir en 10 años, la IA podría mejorar su propio diseño en un proceso de retroalimentación que en sólo un par de años nos llevaría a una IA de un poder prácticamente ilimitado, en comparación con el de la mente humana que está sometida al lentísimo progreso de la evolución biológica. En tal caso, sí que podría darse una auténtica singularidad, en la que todos los deseos humanos, incluido el de la inmortalidad, pudieran hacerse reales en un tiempo asombrosamente corto.
Pero no podemos estar seguros de que ocurrirá. Sólo podemos estar seguros de que no se puede descartar la posibilidad de que ocurrirá antes de 10 años y en todo caso que acabará ocurriendo dentro de 50, 100 o 200 años, un tiempo tan corto, en términos evolutivos, que podemos afirmar que estamos tocando la singularidad con la punta de los dedos.
Lástima si se nos escapa por tan poco.
Saludos.
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