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¿Deseamos lo queremos o lo que los demás quieren que deseemos?

Cuando nacemos apenas contamos con unos cuantos deseos básicos y esenciales para la vida: succionar el pezón materno, respirar y no experimentar dolor y abandono.

Pero a medida que crecemos, vamos adquiriendo una amplísima y variada panoplia de deseos que van a depender, fundamentalmente, del entorno en el que nos desarrollemos. Así, no comparten los mismos deseos, el miembro de una tribu primitiva, que el habitante de una gran metrópoli en un país rico.

Según esta constatación, nuestros deseos deben formarse en respuesta y en sintonía con lo que nuestros semejantes desean. Pero aún hay más: debido a la poderosa y ubicua industria del consumo, apoyada por los avanzados y persuasivos sistemas de propaganda, podríamos añadir que somos empujados permanentemente al consumo de todo tipo de artilugios, vestimentas, comidas, bebidas  y servicios, no siempre útiles y beneficiosos.

En esta tertulia trataremos de evaluar las distintas influencias que experimentamos en la formación de nuestros deseos y qué se esconde detrás de cada una de ellas. En resumen, qué parte de nuestros deseos responden a nuestro bienestar y qué parte al de los demás.

2 comentarios:

  1. Yo pienso que el capitalismo es un gran factor que influye en nosotros desde pequeños. Es algo que nos enseñan en.la television y en todas partes, incluso personas adultas nos dicen que comprando alivian tension. El problema esta en que si estamos adormecidos y lo vemos con objetividad seremos esclavos, no solo materialmebte, sino psiologicamnte del estado. ¿Còmo pueden pensar que comprando se ahoguen penas o sentirnos realizados? Es decir, nosotros en un principio no necesitamos nada, cuando somos niños nos basta con un.palo para jugar y ser felices. Pero claro, volvemos a la influencia de los medios de comunicacion y toda esta supiesta evolucion tecnologica que desde la infancia nos esta taladrando. Si esto no fuese asi nosotros comprariamos cosas necesarias y nos haria feliz el hecho de comprar cosas para beneficio prolio y el esfuerzo que ha conllevado conseguirlo (aunque hoy dia no sea para todos igual) y no sentirse bien por lucir un abrigo mas caro y mas bonito que cualquier otra persona que por ello ya es inferior a ti. Triste realidad.

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  2. Por desgracia esto que cuentas es parte de la naturaleza humana.

    Siempre queremos más y más. Al principio solo deseamos bienes necesarios, pero cuando ya tenemos cubiertas las necesidades básicas seguimos queriendo más y comenzamos a desear caprichos y lujos cada vez más caros, aunque ese proceso no termina nunca.

    No obstante, a partir de cierto nivel de riqueza, el consumo ya no produce felicidad sino únicamente placer a corto plazo que va seguido de hartazgo y tristeza que sólo superamos con nuevas dosis de consumo.

    El consumismo es como una droga, en el sentido de que cuanto más tomamos, menos nos satisfaces y mayores dosis necesitamos para recuperar la estabilidad emocional.

    Saludos.

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