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La mentira

La mentira forma parte inseparable de nuestras relaciones con los demás. Independientemente de su calificación moral, en esta tertulia se intentará dilucidar, entre otros, los siguientes aspectos: Cual es su función, está justificada su utilización y, en tal caso, ¿cuándo?, cómo protegerse y cómo reaccionar ante la mentira de los demás, debemos engañar a nuestros hijos y, de ser así, ¿cuando?

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Yack:
La mentira forma parte indisoluble de la naturaleza humana, hasta el punto de que somos la única especie que miente sistemáticamente. Y ese hecho no se debe a que nuestra especie sea peor que las demás, sino a que sólo un cerebro tan complejo y sofisticado como el nuestro es capaz de mentir con la eficacia necesaria para evitar que la mentira no sea descubierta y se vuelva contra su creador.
Tan importante y útil es mentir, que algunos especialistas en sicología del comportamiento sostienen la hipótesis de que algunas personas utilizan la táctica de creerse sus propias mentiras para ser más convincentes cuando las dicen.


En efecto, creerse las propias mentiras reporta varias ventajas:


- Resultan más convincentes porque son muy difíciles de detectar por el engañado. Se sospecha que alguien nos miente porque no vemos correlación entre el mensaje verbal y el mensaje corporal que lo acompaña. Sin embargo si el mentiroso cree sus propias mentiras, es imposible detectar que está mintiendo mediante la observación de sus gestos y movimientos faciales.

- Reducen el estrés emocional que se genera al mantener permanentemente una postura de cara al exterior y una convicción interna diferente.

- Evitan el gasto de energía mental que supone el esfuerzo continuo necesario para mantener varias versiones alternativas y contradictorias en la mente sin que se mezclen al expresarlas en público o a la persona o grupo equivocado.

En apariencia, la estrategia de creerse las propias mentiras, puede ser beneficiosa para alcanzar ciertos fines a corto plazo, pero tiene el grave inconveniente de que ha de renunciarse a un modelo coherente y objetivo de la realidad imprescindible para formular conjeturas y predicciones acertadas. Por ejemplo, podemos autoconvencernos de que poseemos una habilidad excepcional, pero al actuar de acuerdo con esa creencia, nos arriesgaremos innecesariamente a un fracaso estrepitoso.


Respecto a por qué existe la mentira, es fácil de responder. Mediante la mentira podemos sacar ventaja a corto plazo, explotando la confianza de los demás. Un ejemplo típico es el que se produce cuando el padre pregunta al hijo: ¿Has hecho los deberes?

El hijo sabe que si contesta la verdad, no podrá salir con los amigos a divertirse. Por el contrario, si miente, habrá solucionado el problema fácilmente.

En cuanto a la pregunta de sí es rentable la mentira, podemos decir que sí lo es a corto plazo, pero no a largo plazo. En el ejemplo anterior, el joven embustero conseguirá un éxito a corto plazo (salir ese día) pero a largo plazo las cosas no le irán tan bien:

Perderá la confianza de su padre que dejará de creerle aún cuando esté diciendo la verdad.

Si persiste en su actitud, suspenderá el curso o incluso perderá la oportunidad de tener una formación que le permita llevar una vida confortable.

Por lo tanto y resumiendo, sólo se debe mentir en los casos en que se crea honestamente que se está haciendo un bien a los demás, como es el caso de las mentiras piadosas o las relacionadas con la buena educación. Nunca se debe mentir para sacar ventaja a costa de los demás, porque tarde o temprano, habremos de pagar un alto precio por esas ventajas obtenidas de forma tramposa.

La razón de ello es que la sociedad humana está organizada para impedir la proliferación de la mentira del tipo ventajista. Nuestra sociedad funciona mejor si somos honestos y podemos fiarnos los unos de los otros y por eso ha creado mecanismos sociales de castigo para que no les resulte rentable a los mentirosos su táctica ventajista.

En la naturaleza existen muchos ejemplos de estos mecanismos “éticos”. Cuando un mono descubre una fuente de alimento, se ve impelido por una fuerza casi irreprimible a gritar para informar a los demás de su hallazgo y participen en el festín. Algunos monos consiguen reprimir ese grito y se aprovechan en solitario del hallazgo. Sin embargo, si es descubierto in fraganti por los demás miembros del grupo es castigado físicamente por su reprobable conducta.

La razón de ello es que, con independencia de que el silencio beneficie a un determinado mono en un determinado momento, el mecanismo genético de aviso irreprimible es rentable para la comunidad (y a través de ella, al individuo) y para que prevalezca, es necesario la existencia de mecanismos sociales de castigo que lo hagan más rentable también para el individuo.

En el caso del ser humano, el concepto ético de “prestigio”, “seriedad” ,“honestidad”, etc. es un bien muy apreciado que permite al que lo posee hacer todo tipo de transacciones económicas o emocionales con mucha facilidad. Pero para adquirir este valioso prestigio, necesita renunciar sistemáticamente a obtener beneficio con ventaja para que las personas que le conocen, lleguen a la convicción de que es “honesto” y puedan confiar en él.
Bastará con que mienta una sola vez, con intención ventajista, para que el testigo de su ignominia lo difunda rápidamente entre los miembros de su círculo personal y le haga perder así su valioso prestigio conseguido a base de continuas renuncias a las ventaja que habría conseguido mintiendo frecuentemente. En este sentido, el “chismorreo” forma parte del mecanismo social de consolidación de las buenas costumbres.

Respecto a la costumbre que algunos padres practican de mentir a sus hijos, no la creemos recomendable, salvo en casos excepcionales en los que está en juego algo un bien mayor para el propio hijo. El padre no debe mentir habitualmente porque con esa conducta perderá la confianza de sus hijos, que es uno de los pilares en la que se apoya la autoridad moral que necesita para poderlos educar.

6 comentarios:

  1. pabalu21:06

    La mentira, creo que es una parte de la verdad, siempre la verdad es subjetiva, es nuestra verdad, y para otros puede ser una mentira.
    La mentira consciente, puede ser sobre una cosa banal, y por falta de información total, o puede ser para no herir a otros y no se dice la verdad.

    A los niños quizás no se los deba mentir pero adaptar la verdad a su edad.

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  2. Comparto tu análisis Pabalu en cuanto que el concepto de verdad y mentira es subjetivo y una misma cosa puede ser honesta y simultáneamente verdad y mentira para dos personas. Y también que la mentira “piadosa” puede ser éticamente válida, incluso más que una verdad descarnada.
    Y en cuanto a la conveniencia de no mentir a los niños, me sumo con entusiasmo. En este sentido confieso que soy partidario (y así lo hice en su momento) de no engañar a los niños ni siquiera con el tema de los Reyes Magos, Papa Noel, etc. y menos aún con la procedencia real de los bebés, como se estuvo haciendo durante mucho tiempo en este pais.
    Únicamente añadiría para completar el tema, que también existe una mentira estratégica cuyo único objetivo es engañar a los demás cuando obstaculizan nuestro camino hacia un objetivo determinado.
    Saludos.

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  3. Para mí, para mentir hay que tener intención de hacerlo. Alguien que diga algo falso pero que él se lo crea no estaría mintiendo.
    Luego, estarían las mentiras piadosas. Ahí supongo, que lo importante es acertar. Si a una persona con una mentira piadosa le haces un bien , no creo que nadie vaya a lamentar esa mentira.
    Lo contrario de ser mentiroso es ser sincero. La sinceridad, creo que es importante para una buena relación, pero siempre que no se peque de simplicidad y de ingenuidad.
    Yo creo que lo que realmente es peligroso es la manipulación. Y ahí la mentira burda no creo que sea eficaz. Lo eficaz serán las medias verdades, los rumores. Me estoy refiriendo a partidos , organizaciones, medios de comunicación etc.

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  4. Warrior0:42

    Disiento tanto de Pabalu como de Yack en que la verdad sea subjetiva. Si eso fuera así no habría manera de conocer la verdad. Hay cosas que son verdad (ejemplo:la ley de la gravitación universal) y cosas que son mentira (ejemplo: que la tierra sea el centro del universo). Lo que pueden ser verdaderas o falsas son las opiniones. En cuanto a las mentiras piadosas si estoy de acuerdo, lo mismo en no mentir a los niños.

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  5. Es algo que me ha llamado la atención, porque me parece que a veces se nos difumina la diferencia que hay entre realidad (verdad) y Estadística.

    Mentiras estadísticas

    Un primer ministro del S.XIX del Reino Unido, Benjamín Disraeli decía: "Hay tres clases de mentiras: mentiras, mentiras horribles y mentiras estadísticas"

    Una mentira estadística podría ser la que se cuenta en la historia siguiente: "Dos amigos fueron a comer a un restaurante y pidieron un pollo. Uno de ellos no comió, porque estaba enfermo. El otro, que se comió el pollo entero dijo la siguiente mentira estadística: "Como somos dos, al hacer la media aritmética resulta que cada uno hemos comido medio pollo por término medio"

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  6. Warrior, es cierto que existen verdades objetivas, pero esas nadie las discute. Sin embargo, en el terreno de las emociones, existen diferentes verdades alternativas y nadie puede pronunciarse porque cada persona tiene su propio sistema de valoración personal basado en sus propias experiencias emocionales.

    Esto no quiere decir que no existan criterios éticos o morales, sino que aplicarlos a casos concretos, puede resultar inútil, por la inabordable complejidad subyacente.

    Otra cosa es que se impartan premios y castigos para obligar al individuo a seguir "el buen camino" consensuado por la comunidad.

    Sería como discutir sobre si tal obra artística es mejor o peor que otra. Tiempo perdido, porque a cada uno le puede gustar más una u otra, sin que sea posible ni útil desentrañar las causas últimas de sus preferencias.

    JM, la estadística sólo es una aproximación a una verdad global pero, por su misma naturaleza, es inaplicable a casos concretos.

    Cuando alguien pregunta cuantos pollos comemos los españoles, resulta obvio que no podemos dar una lista de 45 millones de items. Lo único que podemos hacer es dar la media y esa información es significativa por sí misma, como lo es la renta "per capita" de un país para imaginar su nivel de pobreza general.

    La estadística, como todo, tiene sus limitaciones pero lo que cuenta es si sirve o no sirve para informarnos de ciertos aspectos de la realidad.

    Damos por supuesto que hablamos de estadísticas fidedignas porque en otro caso, serían engaños, como cuanto alguien te dice que se ha comido dos pollos y es mentira.

    Saludos.

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