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¿Debemos aceptar a los demás tal como son?

En no pocas ocasiones hemos oído sentencias, refranes, anatemas y opiniones, supuestamente autorizadas, en las que se nos exhorta a aceptar a nuestros amigos, familiares, parejas e incluso hijos “tal como son”. Y se apostilla que sólo así podemos “respetarlos” en su compleja y poliédrica integridad personal.

Sin embargo, en la práctica real, todos invertimos mucho esfuerzo en hacer todo lo contrario de lo que predicamos, es decir, en intentar cambiar a los demás y en evitar que los demás nos cambien a nosotros. ¿Por qué?

La razón de esta aparente paradoja hay que buscarla en un hecho simple: Nos resulta útil repetir continuamente este mensaje para que las personas que nos rodean, lo oigan, lo crean y nos lo apliquen a nosotros mismos. Sin embargo, rara vez formulamos la conveniencia de “no dejarse cambiar por los demás” sino que aplicamos nuestras más sutiles habilidades a la tarea permanente de cambiar a los demás, procurando, eso sí, que no sean conscientes de ello, para evitar que se revelen y adopten posturas defensivas.

Esta es la diferencia, por ejemplo, entre un mal y un buen educador. Ambos intentan cambiar a sus pupilos, pero al buen educador sabe ocultar sus propósitos para evitar que sus educandos se den cuenta y reaccionen revelándose contra él.

Pero ¿por qué ese empeño en cambiar a los demás y esa resistencia a tolerar nuestro propio cambio?

Simplemente porque cuando conseguimos cambiar a los demás, los volvemos más útiles para nuestros propósitos y deseos, los hacemos, en definitiva, más confortables, como cuando cortamos el muelle rebelde de nuestro sofá favorito o le anexamos un cojín de plumón. Por el contrario, cualquier intento externo de cambiarnos supone un recorte de nuestras libertades y de nuestras conductas placenteras, porque si no fueran placenteras, ya las habríamos suprimido nosotros mismos.

En esta tertulia profundizaremos más en este interesante tema, caracterizando qué es lo que deberíamos intentar cambiar en los demás y cómo hacerlo, así como la manera en que podríamos resistirnos a los intentos de los demás y en qué casos deberíamos plantearnos la conveniencia de ceder a sus intentos reformatorios.

3 Comentarios Pulse aquí para comentar:

Writkas dijo...

Hola Yack.

Si es un tema importante. Yo por ejemplo reconozco no ser tan persuasivo, al ser poco delicado con ciertos temas. Por ejemplo en mi blog, demuestro eso.

Pienso que con eso, hago que algunas personas se entretengan con lo que digo y otras que se espanten o se enojen.

Y tal vez al tomar una postura neutral o semi-neutral, o tratar de no ofender a nadie mucho. Sería tal vez mas entendido y aceptado.

Pero también existe el lado mas hostil al persuadir. Por ejemplo, como lo hacía Hitler el que todos conocen. El trataba de persuadir a la gente de forma hostil. Obligando a que lo escucharan, produciendo resentimiento hacia otras personas, ahogando con sus pensamientos, usando palabras que producen sensaciones fuertes, etc.

Pero cuales son las ventajas y desventajas de estos dos métodos. Persuadir de forma sutil o de forma hostil.

Persuadir de forma sutil:
+ Es mas aceptado por las masas (creo)
+ No produce tanto estrés a los demás
+ La gente te seguirá por mas tiempo, ya sea en un blog o lo que sea. (creo)
+ No te insultaran tanto.
+ Es mas difícil que aya un efecto de bloqueo o sesgo de confirmación, que las personas te tachen de algo (por ejemplo, comunista, derechista, socialista) o lo que sea y que por eso tus pensamientos no sean validos. Otro ejemplo, hay gente que dice cosas parecidas a "cuando tengas mejor ortografía hablamos de gramática"
+ Cuando haya algún rechazo no será tan fuerte como cuando te persuaden de forma mas hostil.
+ Los resultados a largo plazo son mejores ya que los pensamientos están mas afinados y la persona tiene mas argumentos para defenderse y no caer en alguna creencia o ideología.
- Una desventaja es que al cambiar a las otras personas es mas costoso, o requiere mas tiempo que de una forma hostil (creo)
- Otra desventaja es que, tienes que saber lo que dices, buscar hipótesis comunes que la gente se plantea. Por que este tipo de persuasión es mas intelectual que sentimental.
- Que cuesta encontrar palabras que lleguen al alma por así decirlo, palabras profundas que cambien un pensamiento. No sirve decir cualquier cosa.
- Es estresante soportar la disonancia cognitiva de forma continua, o día a día. Soportar los pensamientos diferentes a los que la persona tiene.

Persuadir de forma Hostil:
+ Es mas rápido y efectivo (a corto plazo).
+ La gente se sesga mas fácilmente a pensamientos diferentes, ya que los suyos incluyen emociones fuertes y a veces su identidad.
+ El odio, el juzgar a las otras personas. Potencia un efecto de bloqueo o sesgo de confirmación.
+ La persona no escucha tanto a los demás, se defiende hablando el solamente, o manteniendo una frase ideológica.
- Una desventaja, es que la persona se vuelve mas irracional y puede actuar de forma violenta si contradicen sus creencias. Ya sea violencia verbal, burlesca, corporal (no se bien como se dice) o producir miedo a las otras personas, etc. Por que sus pensamientos son mas emocionales.
- Se puede persuadir con pensamientos sutiles(mejor) y lógicos, razonables. Aunque cueste mucho persuadir. Normalmente entre mas tiempo pase una persona creyendo algo mas difícil le es cambiar.
- Las burlas afectan mas (creo) ya que actúan para sus sentimientos mas internos. (creo) Pero abusar de ello aumenta la posibilidad de bloqueo o de que la persona no te haga caso.

Esto es lo que se me ocurre. También se puede usar las dos formas de persuadir. Ahora pienso que es mejor ser mas sutil.

A veces con amigos digo frases extremistas, pero en forma de broma. Como por ejemplo: "La única iglesia que brilla es la que arde" A mi me causa mucha gracia ese tipo de humor que no es tan malo en un contexto adecuado.

Que estés bien.

Writkas dijo...

Ahora pienso que hay una mejor forma de persuadir, que es persuadir de forma directa.

Persuadir de forma directa
+ Es preciso y no genera confución.
+ Es mas efectivo a corto plazo.
+ Es mas difícil de olvidar.
+ Es mas razonable.
- Mayor riesgo a que hagan sesgo, que persuadir de forma sutil o indirecta.

Un ejemplo de una persuación mas directa sería, un cartel en la calle que dice "El cigarro produce cancer, mala concentración, debilitamiento físico, mal aliento" sería mucho mejor que decir "No fumar".

También podrían sumarse algunas mas a la lista: Persuadir de forma subconciente (dicen que no es tan efectivo como de forma conciente), persuadir de forma sensacionalista (como los politico y tabién documentales de conspiraciones)

Estos no son estudios de psicología ni nada. Son solo pensamientos mios que todos pueden juzgar.

Saludos

YACK dijo...

Wirtkas, respecto al Blog, mi opinión es que si te tomas el trabajo de escribir a través de una identidad virtual, es para decir exactamente lo que piensas.

Demasiadas veces tienes que tragarte tus opiniones en el mundo real como para hacerlo también en el mundo virtual, donde no hay repercusiones.

Respecto a la persuasión, todo depende del estatus que el persuasor ocupe frente al persuadido.

Si tiene sobre él un gran ascendente, puede ganar tiempo y eficacia impartiéndole ordenes, juicios y pensamientos directos.

El padre le dice a su hijo de cinco años: ¡No toques eso! ¡ Esto es bueno y aquello es malo! ¡No vuelvas a decir eso!, etc. Y dada la diferencia de estatus y la impronta paternal, el niño da por supuesto que lo que dice su padre es tan cierto e inapelable como las leyes de la Naturaleza.

También un líder como Hitler o Lenin tenían tal ascendente sobre sus seguidores que introducían directamente sus ideas y consignas en sus cerebros, porque el líder posee la capacidad de neutralizar las defensas mentales de sus seguidores.

El liderazgo es una habilidad adaptativa que permite al ser humano formar grupos organizados.
Por el contrario, cuando no se tiene ascendiente sobre otra persona, cualquier intento de influir sobre ella es interpretada por ésta como un peligro y es rechazada o cuestionada sistemáticamente.

Por eso, los padres tienen que cambiar de táctica con sus hijos adolescentes, que se vuelven muy conspicuos y críticos con sus padres, confundiéndolos con enemigos, cuando en realidad no lo son.

En estas situaciones, es decir, cuando intentamos influir sobre otra persona que no nos profesan admiración y respeto, hay que seguir caminos indirectos, haciéndoles creer que son ellos llevan la iniciativa y que son ellos los que descubren lo que tu intentas hacerles entender.

Los psicólogos de medio pelo son muy hábiles en esos menesteres: Mediante preguntas indirectas van dirigiéndote, sin que te des cuenta, hacia el punto que ellos quieren y al final te hacen descubrir la gran verdad, la causa de todos tus males. Después, y gracias a este ardid truculento, consiguen tu admiración y ya te tienen en sus manos, para hacer contigo lo que quieran.

Sin ir más lejos, Freud a base de indagar en el subconsciente de sus pobres enfermos, acababa descubriendo siempre un trauma de abuso sexual por parte de sus padres. Luego se comprobó que muchos de sus pacientes, supuestas víctimas de abusos paternales, nacieron en una inclusa y no llegaron a conocer a sus padres.
Para evitar el peligro de caer en manos de quien intenta explotar nuestra credulidad, es por lo que desarrollamos esa repugnancia a aceptar las ideas de los demás, pero el problema es que dejamos entrar en nuestra mente al que tiene la suficiente habilidad para burlar las defensas y no al que desea nuestro beneficio.

Pero como no hay ningún método para discriminar la autentica intención de los demás, más allá de la propia experiencia, nos volvemos reticentes a todo aquel que parece interesado en convencernos de algo con lo que de entrada no comulgamos.

Saludos.