¿Somos todos iguales?
La pregunta que en esta ocasión trataremos de responder ha adquirido en los últimos tiempos fuertes connotaciones políticas y se ha convertido, por ende, en una pregunta crucial en el test de progresismo y de legitimidad democrática. Y esto es comprensible si recordamos que la democracia se basa en la máxima de “un ciudadano un voto”.
Sería suicida, desde el punto de vista político o social, sostener la hipótesis de que no todos somos iguales, porque esto significaría que unos son mejores que otros y eso enfadaría mucho a aquellos que se consideran o son considerados inferiores. Y si se enfadan no votan al que hace tal afirmación y sí al que hace la contraria. Y puesto que de lo que se trata es de ganar votos, antes que decir verdades incómodas, todas las organizaciones democráticas han optado por sostener, con carácter axiomático, la teoría de la igualdad.
Pero dado que esta tertulia está más interesada en descubrir la verdad que en conseguir los votos y el apoyo de la mayoría democrática, trataremos de ser objetivos, aunque eso nos obligue a ser políticamente incorrectos.
4 Comentarios Pulse aquí para comentar:
Definitivamente, no somos todos iguales, pese a lo que nos quieran hacer creer.
Distintas personas aportan distintas cosas a su país (hablando de la igualdad del voto), por lo que debería discriminarse eso de alguna forma. No es lo mismo (por ejemplo) un médico reconocido con varios premios y que realiza tareas voluntarias en zonas inhóspitas, que un violador serial.
Pero, por supuesto, para poder modificar la política, hay que adentrarse también en las leyes sociales (y en las leyes mismas). El caso político no es más que un reflejo de esa igualdad mentirosa que tenemos hoy en día en la sociedad toda.
El problema es que, en pos de la 'igualdad para todos' sin importar la realidad, se va a tratar de extender eso hasta donde se pueda. Y esto trae aparejado un sentimiento de inequidad entre los que más hacen o más se esfuerzan por ser mejores. Y así, logramos cada vez lo contrario de lo que queremos sostener.
Saludos
PLPLE
El hombre es una especie jerárquica y social, como cualquier primate. Esto significa que forman agregaciones dominadas por un jefe, rey, o presidente del gobierno que toma las decisiones importantes.
A continuación viene una casta intermedia de dirigentes, nobles, aristócratas o ministros que, en términos coloquiales, son los amigos de confianza del jefe. Él les concede prebendas, derivadas de su poder y ellos, a cambio, lo apoyan en su cargo.
Por último está la masa, plebe o pueblo llano al que ahora se le llama “ciudadanía” que carece de poder y que es la que hace todo el trabajo duro.
Cualquier época histórica ha funcionado bajo este modelo porque esa es la única forma posible de organización que admite la sociedad humana. En tiempos pasados, el poder del jefe se basaba en la fuerza, luego se cambió por el designio divino y, por último, nos han convencido de que viene de la voluntad del pueblo llano, a través del voto popular.
Pero, como tú muy bien dices, el hecho de que todos los miembros del grupo puedan votar en igualdad, anula y absorbe cualquier intento de rebelión contra el poder establecido. Al final, el voto se capta con técnicas de marketing electoral, seleccionando presidentes con carisma que tengan el don de las lenguas, es decir, que cuando hablen digan lo que todos quieren oír, a fuerza de utilizar un lenguaje equivoco, vacio y de múltiples interpretaciones.
Pero ese es nuestro destino y es mejor no intentar otros métodos, porque sería aún peor. Al final sólo somos monos con chaqueta y teléfono móvil.
Saludos.
Ahora los políticos están utilizando estrategias de marketing y publicidad, sensacionalista. Publicidad que llega directo al corazón.
Creo que muchas veces los políticos ocultan lo que piensas de algunas cosas, o prefieren no opinar sobre temas, como el aborto, el matrimonio gay, la pena de muerte, etc. Por que son temas que generan muchos desacuerdos y es muy probable que le reste muchos votos hablar sobre esos temas, por que pasaría a llevar a muchas personas.
La manera de ganar votos en política, no esta orientada a la verdad ni a la razón. Sino de conquistar al mayor grupo de gente.
Si llegara un político que dice lo que piensa de forma inteligente y no utilizara estrategias de persuadir a la gente para obtener votos. De seguro no ganaría. Si quisiera ganar las elecciones presidenciales tendría que forzosamente utilizar técnicas para persuadir a la gente. Por que los otros candidatos sin duda lo harán, ya que es lo mejor que se puede hacer para conquistar a la gente. Sea usando publicidad atractiva o diciendo cosas exageradas como "no habrá delincuencia mientras gobierne", "votar nulo es votar por juan peres(el otro candidato)", "todos podrán participar de nuestro gobierno", "votar por juan peres es votar por un país mas justo", etc.
Osea que la forma de elegir al presidente esta mal. Hago esa crítica, pero no se como mejorar la forma de elegir a un presidente.
Tal vez sería mejor que no existiera un presidente. Las hormigas no lo necesitan y funcionan de maravilla.
Saludos
Estoy al 100% de acuerdo con tu comentario. La honradez y hasta la sabiduría pueden volverse contra el político si no sabe gestionarlas adecuadamente. La única ideología posible para un político con aspiraciones al poder, es la de ganar votos y este objetivo condiciona dramáticamente su conducta.
La gran deficiencia de la democracia es que se ponen las decisiones en manos de una masa inculta que debe elegir al piloto de la nave. Por eso, para un país, mucho más importante que tener buenos políticos, es tener un buen electorado.
Los países más avanzados no lo son por razón de sus políticos, sino por causa del conocimiento de sus ciudadanos. Ellos se encargan de seleccionar a los mejores políticos y, sobre todo, a los mejores programas de gobierno de cuantos los políticos les ofrecen.
La culpa de la demagogia y de los programas de televisión basura no es, ni de los políticos ni de los productores, sino de los votantes y de los telespectadores.
La única fórmula para tener mejores gobernantes pasa por enseñar en las escuelas a pensar y a la forma en que funciona la sociedad humana aquí y ahora, antes que latín, griego, geografía o historia.
En cuanto a las hormigas, sería deseable que, como ellas, nosotros los humanos no tuviéramos necesidad de un jefe, pero por suerte o por desgracia, nuestro diseño exige que seamos gobernados, mientras que el de las hormigas las hace autosuficientes en ese campo.
¡Alguna ventaja había de tener ser hormiga!
Saludos.
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