Si te interesa ahondar en ciertos temas, dar tu propia versión, conocer la de otros y debatirlas constructivamente, te invitamos a participar en este blog. Sólo tienes que elegir uno de los temas tratados e introducir tus comentarios para entrar en el debate.
¡¡Atrévete!!

Cómo conocerse a sí mismo

Conocerse a sí mismo es un objetivo deseable, en cuanto que facilita una relación social óptima y en general una vida más acorde con las propias aspiraciones. Partiendo de este hecho autoevidente, la tertulia se plantea en torno a la búsqueda de las posibles técnicas que pueden ayudarnos a alcanzar este objetivo.
______________
Para comentar este tema, vaya al final del artículo y pulse en comentarios.


Yack:
Considero que la percepción de sí mismo está distorsionada por las peculiaridades de la propia personalidad que son, en parte, las que se pretende identificar y corregir.
Para soslayar este inconveniente sugiere que se grabe, siempre que sea posible y con la autorización del interlocutor, las conversaciones que se tengan en diferentes ámbitos de la vida, tales como el de la familia, el trabajo, el ocio, etc. y después se escuchen con atención.
A partir de este análisis autocrítico, debería obtenerse una relación de fallos y errores con las correspondientes medidas correctoras que deberían ponerse en práctica en sucesivas ocasiones. El ciclo de evaluación-corrección debería prolongarse hasta que se haya conseguido modificar la propia conducta en en sentido deseado.

Warrior:
El conocerse a sí mismo a primera vista no parece un asunto importante, pero si nos paramos a pensarlo más detenidamente nos damos cuenta de que es un tema fundamental. ¿Cómo vamos a pretender conocer el mundo si ni siquiera nos conocemos nosotros mismo? Es este saber cómo somos lo que nos puede dar las herramientas para enfrentarnos con éxito al conocimiento del mundo que nos rodea.
Pero el problema, precisamente, es cómo conseguir conocerse a uno mismo. Creemos que hay una serie de pautas que deben llevarse a cabo para tal fin. Estas serían:


A) Relacionarse con los demás y analizar nuestro comportamiento.
B) Ante un problema, escribirlo.
C) Lectura de los grandes escritores, esto te hará conocer el alma humana y, por consiguiente, la tuya.
D) Hacer una grabación sonora, para que puedas verte como eres en realidad.
E) Introspección.

Desde luego no serían estas las únicas herramientas para llegar a un conocimiento de uno mismo, pero si creemos que estas son fundamentales.


6 Comentarios Pulse aquí para comentar:

Anónimo dijo...

Creeis que conocemos a los demás mejor que a nosotros mismos?
Y si fuera así, a qué se puede deber esta paradoja?

Saludos

YACK dijo...

Bueno, creo que en ciertos aspectos conocemos mejor a los demás que a nosotros mismos. Y la razón, pienso yo, es que ciertos aspectos de nuestra personalidad nos resultan tan dolorosos que nos negamos a aceptarlos, cosa que no ocurre con los defectos de los demás.
Además, algunos de nuestros propios defectos nos acompañan desde la infancia y están provocados por ciertas caracteristicas que interfieren en nuestro juicio crítico y que coinciden exactamente con los defectos que tratamos de ver, ocultándolos a nuestra percepción.

Pepe dijo...

Yo creo que no se produce ninguna paradoja, puesto que podemos pensar que conocemos a los otros pero que no es así. ¿Cómo podemos conocer a los otros si no nos conocemos a nosotros mismos?. Quiero decir que lo que vemos de los demás no es su verdadero yo, por lo que difícil veo que podamos conocerlo partiendo de datos falsos.

YACK dijo...

Estoy de acuerdo con eso, Pepe y añadiría más: Carecemos de capacidad para comprender la complejidad de una mente humana y, aunque el mismo Dios descendiera a explicárnosla, seguiríamos sin comprenderla por razón de su inabordable complejidad. Lo que ocurre es que resulta más fácil detectar las diferencias individuales de cada uno desde fuera que desde dentro y quizá eso que llamamos “conocer a los demás” sólo sea un simple catálogo de diferencias que hemos apreciado en él respecto a la media general. Tal vez sea esa la causa de la aparente paradoja que planteaba Anónimo.

Writkas dijo...

Es difícil, conocerse bien. Hay cosas que las personas no queren aceptar por que tal vez es algo que cuesta mucho cambiar.

En los casos de sobre estimarse y el caso de odiarse, ninguno de los dos casos es bueno. Sobre estimarse produce que siempre cometamos los mismos errores y los censuramos de alguna forma, hasta a veces diciendo que otros son culpables. Por eso es importante reconocer lo que hacemos bien y lo que no, para no cometer los mismos errores. En el caso de odiarse, la gente trata de hacer las cosas bien y cuando no sale como queren caen demasiado abajo, mas de lo normal, lo que produce impotencia. Odiarse cada vez que cometemos un error no es buena forma de aprender de los errores. Odiarse es una forma mala forma de ver la realidad, puede ser por simple tristeza o depresión, etc.

YACK dijo...

El mecanismo básico de autocorrección es el de odiarse cuando se comete un error y quererse cuando se acierta.

Normalmente eso es lo que hacen los demás frente a nuestra conducta y nosotros interiorizamos ese comportamiento para aplicárnoslo a nosotros mismos.

¿Por qué? Para evitar a largo plazo los castigos de los demás e inducir su aprobación, corrigiendo nuestra conducta en la dirección que los demás esperan y desean de nosotros.

El problema surge cuando no somos capaces de tener una visión objetiva de nuestro propio comportamiento y en tal caso las correcciones no son suficientes (un exceso de amor a sí mismo) o excesivas (un exceso de odio a sí mismo).

La autocensura está bien porque nos evita males mayores (la censura y el repudio de los demás) pero tenemos que aprender a autocensurarnos adecuadamente y la primera condición es la de conocernos a nosotros mismos.

La clave está en vernos desde fuera, observando atentamente la impresión que causamos en los demás y, mejor aún, grabando siempre que nos sea posible nuestro propio comportamiento (vídeo, mp3, webcam, etc.) y visualizando después cómo somos realmente cuando hablamos y nos relacionamos con los demás.

A partir de esa observación hay que tomar buena nota de los puntos débiles que hay que cambiar y entregarse a la tarea de practicar continuamente hasta mejorar esas deficiencias detectadas.

Saludos cordiales.