¿Qué finalidad tiene la educación?
Toda la sociedad parece estar de acuerdo en que la educación es necesaria. Sin embargo, a la hora de definir cuál es la finalidad de la educación pueden aparecer discrepancias y, sobre todo, cierta indefinición. En esta ocasión, trataremos de contestar a esta crucial cuestión.
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Yack:
Vivimos en una sociedad constituida por millones de individuos egoístas que se ven obligados a colaborar para aprovechar las grandes ventajas de su evolucionado cerebro social. Para cumplir este objetivo, nos vemos obligados a desarrollar e interiorizar un conjunto de complejas reglas de convivencia cuyo aprendizaje requiere un elaborado y extenso sistema educativo.
Por otro lado, la capacidad que posee, casi en exclusiva, la especie humana para acumular conocimientos, exige a sus miembros dedicar buena parte de su vida y de su energía a asimilar una dosis considerable de la información disponible. Sólo así llegará a ser un ciudadano útil y sólo siendo un ciudadano útil, la sociedad le recompensará con un salario, el respeto de sus semejantes y las satisfacciones que se derivan de ello.
Según lo que antecede, la finalidad de la educación no es otra que la de enseñarnos las reglas de convivencia y los conocimientos teóricos y prácticos que nos permitan convertirnos en ciudadanos útiles en la sociedad donde va a discurrir nuestra vida.
Si suponemos que la sociedad es un complejo mecanismo de relojería, el objetivo de la educación no es otro que moldearnos para convertirnos en piezas que desempeñen algún tipo de función útil para que el reloj funcione en todo momento con precisión.

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La finalidad que asignemos a la educación determinará en gran medida su contenido,su método y su valoración social.Así,si sólo creemos que la educacuíon es proceso de capacitación del individuo para ser útil a la sociedad y para que pueda obtener un salario con el vivir en ella,estamos empobreciendo la idea de la educación y eliminando de ella todos aquellos aprendizajes culturales,sociales,morales,ectc a través de los cuales podríamos hacer posible que existiera un ciudadano crítico,ilustrado,respetuoso y solidario,y,por ello igualmente una sociedad culta y avanzada.
Como alternativa a esta finalidad instrumentalista de la educación,propia de un modelo capitalista,el cual sólo necesita trabajadores como fuerza de trabajo,sobrándole por innecesaria para este propósito una educación humanista en la que se eleve el nivel cultural,social y moral de los individuos,proponemos como finalidad de la educación el ideal ilustrado,perfectamente expuesto por Kant:queremos que la educación haga posible la aparición de un hombre y una sociedad racionales y libres.El objetivo es que el hombre mediante la educación pueda desarrollar todas sus potencialidades,siendi autónomo,crítico,formado profesionalmente,pero amante de la paz y del respeto a las personas,un buen ciudadnos de una república de hombres libres.
Jasón
Amigo Jason, a mi entender, tu propuesta es tan ingenua como poco realista, aunque tan bien intencionada como lo fueron la de Kant, Marx o Lenin. El problema irresoluble que pasas por alto es el determinar quiénes deciden en qué consiste la racionalidad, a quién o qué hay que respetar, cuales son los límites de la libertad, cual es la moral correcta, con quién o con qué hay que solidarizarse, qué potencialidades hay que desarrollar y cuales hay que dejar de lado, qué se debe criticar y qué tolerar, etc. etc.
No existe un modelo universal de ciudadano perfecto. En una tribu de antropófagos, el buen ciudadano es el que consigue más enemigos para la olla, en Cuba el que delata a los disidentes, enemigos del sacrosanto e infalible estado socialista, etc.
Se puede ser un buen ciudadano metiendo goles, tocando bacalao, corriendo en fórmula 1, poniendo ladrillos o dando conferencias sobre el sexo de los ángeles. El único criterio de excelencia aplicable a un ciudadano es que desarrolle una o más funciones que sean útiles a los demás, aunque esa utilidad consista en conseguir que se diviertan vociferando en un campo de futbol, una plaza de toros o un concierto de rock. Y el único criterio objetivo para juzgar la excelencia de un ciudadano es el sueldo con el que la sociedad le retribuye libremente por sus servicios. En la Edad Media se podía ser un ciudadano ejemplar torturando herejes o luchando en las cruzadas para recuperar el Santo Sepulcro y ahora se puede ser un ciudadano ejemplar exhibiendo modelos en una pasarela, contando chistes en la televisión, diseñando ratones para ordenadores o dando conferencias sobre la felicidad o los agujeros negros.
Así que, como no existe un dios omnisciente e infinitamente sabio que nos diga en qué consiste ser un buen ciudadano, tenemos que dejar que la sociedad en que vivimos, y no otra, determine qué es lo que debemos hacer y pensar para ser ciudadanos ejemplares. Y si lo conseguimos, con nota, recibiremos el agradecimiento y el respeto general, y como recompensa seremos todo lo felices que nos está permitido ser en este valle de lágrimas.
Saludos.
Amigo Yack:Supongo que no se te habrá olvidado que existe un Declaración Universal de los Derechos Humanos que actualmente está consagrada por las Naciones Unidas y que todo país medianamente civilizado y democrático acoge en su Constitución,aunque su cumplimiento todavía,por desgracia,sea m uy relativo.Y no te olvides de que existe un Tribunal Internacional de la Haya contra el genocidio que ya ha condenado a varios "monstruos" asesinos.Por tanto,el mundo y la sociedad no es tan deshumanizado como tu crees,sino que,aunque con dificultad y lentamente,los hombres más conscientes y ejemplares luchan todos los días para hacer de éste un mundo habitable desarrollando los ideales de la Justicia,de la Libertad y de la Paz.Y desde esos ideales es desde donde muchos abogamos por una educacíón en la excelencia que desarrolle lo mejor del hombre.Eso no es ninguna ingenuidad,puesto que como sabes hay sociedades y hombres más desarrollados que otros.El progreso es poisible y necesario.
Amigo Yack,no estés tan a ras del suelo y levanta el vuelo de los ideales y del humanismo,sin los cuales no hay progreso humano ni excelencia en la educación.
Un saludo. Jasón
Estimado y admirado Jasón, a juzgar por tu respuesta deduzco que no me he explicado bien en mi anterior post. Lo que dije en él fue que no existen criterios objetivos para definir lo que debe ser un buen ciudadano sino que es la propia sociedad, o más exactamente cada grupo humano el que debe determinarlo en cada instante de su evolución historia. Por lo tanto, no es posible definir ese concepto de ciudadano ideal que tú manejas tan alegremente, por muchos organismos e instituciones altisonantes que invoques en apoyo de tu tesis.
Con mi afirmación anterior no impongo ninguna limitación a la excelencia de los futuros ciudadanos ni descarto que un determinado grupo social pueda preferir filósofos en lugar de albañiles o poetas en lugar de médicos, pero esa elección tendrá su coste, como todas las elecciones y ya que ese coste lo pagará la sociedad, sólo puede ser ella la que tome la decisión.
Y ¿cómo se toma la decisión de qué hay que enseñar en las escuelas? Hay dos métodos:
-Dejar que un iluminado (Marx, Hegel, Kant, Stalin, Hitler, etc.) decida cuál es el ciudadano perfecto para habitar su mundo perfecto.
- Limitarse a catalogar las habilidades y conocimientos más utilizados por los ciudadanos reales, así como observar con rigor las tendencias evolutivas (habrá más ordenadores en el futuro y menos máquinas de escribir) y enseñar a los escolares aquello que se prevea que van a necesitar cuando accedan al mundo de los adultos.
Educar con vistas a propiciar el advenimiento de un mundo perfecto imaginado en la mente calenturienta de uno o más “pensadores” sólo puede, en el mejor de los casos, resultar inútil y en el peor desencadenar una masacre colectiva de las que ya hemos tenido varias en el siglo pasado.
En resumen, limitémonos a educar ciudadanos “normales” que hagan un buen papel en la sociedad del futuro y no pretendamos cambiar esa sociedad programando a los niños con nuestras ideas excéntricas y probablemente equivocadas.
Por último te diré que aunque estoy convencido de que tus intenciones son nobles cuando hablas de ideales y de excelencia, esas mismas palabras fueron pronunciadas por los promotores de las más terribles “revoluciones” que acabaron en baños de sangre. Prefiero antes que las buenas intenciones, la humildad del que respeta la configuración actual de la sociedad como el resultado de varios millones de años de perfeccionamiento progresivo. Hay que innovar, si, pero en el campo de la tecnología y del conocimiento, pero hay que ser muy conservadores en el campo de la configuración social porque los experimentos con este complejo y reactivo material suelen acabar en desastres. El progreso social sólo es posible desde la propia sociedad que debe readaptarse a las nuevas posibilidades que le ofrece el desarrollo técnico y científico para enfrentarse a los viejos y ancestrales retos.
Y creo, amigo Jasón, que estamos de acuerdo en lo fundamental, aunque con alguna diferencia de matiz.
Y aquí lo dejo. Saludos
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