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El odio

El odio es uno de los sentimientos más intensos y comunes a todos los seres humanos. Lo experimentamos durante toda nuestra vida en forma de aversión selectiva hacia algunas personas y lo padecemos cuando nos convertimos en el blanco del odio de nuestros semejantes.
Puesto que se trata de un sentimiento universal debe tener, necesariamente, un valor adaptativo para la especie aunque a primera vista pueda parecernos negativo en todas sus manifestaciones y efectos. Será tarea de esta tertulia averiguar la razón por la que el odio existe y aportar estrategias para soslayar o reducir sus efectos adversos.


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Yack:

El planeta Tierra siempre ha sido para los seres vivos que lo habitan un lugar hostil en el que había que competir a muerte por los escasos recursos necesarios para sobrevivir. Salvo las plantas, que utilizan la luz solar como energía y la tierra como materia prima, el resto de especies obtienen sus recursos arrancándoselos violentamente a otras criaturas vivas. La vida es, básicamente, una lucha interminable por comer y no ser comido y esa situación ha presidido, durante cientos de millones de años, la evolución y ha configurado a todos los seres vivos.
El instinto o sentimiento que ha gestionado la conducta subyacente a este modelo es el de la agresividad, por la cual, el individuo entra en un estado emocional y corporal que le permite atacar y defenderse, comer y no ser comido.
Pero un animal no puede estar permanentemente en situación de atacar o repeler un ataque porque, además, necesita alimentarse, dormir, descansar, relacionarse con sus semejantes, colaborar, reproducirse, criar a los hijos, etc. etc.
Para compatibilizar los estados agresivos y todos aquellos otros que no lo son, el sistema nervioso central posee la capacidad de activar y desactivar determinados estados psíquicos en respuesta a la variabilidad del entorno. Cuando se activa el instinto agresivo, se liberan todos los recursos energéticos, y se activa un tipo de conducta especializado en resolver conflictos de intereses que sólo pueden resolverse por la fuerza.
Centrando ahora nuestra atención en la conducta agresiva del hombre, nos encontramos con una peculiaridad propia, que explica la existencia del odio como un sentimiento típicamente humano. El hombre es el único animal que puede pensar y planificar a largo plazo y eso le obliga a disponer de una agresividad a largo plazo.
Mientras que en el resto de las especies animales la agresividad es un estado transitorio y de corta duración que obedece a una situación concreta, en el ser humano ha de volverse un estado emocional permanente (el odio) que se reactiva y realimenta en cada ocasión que el objeto odiado se hace visible o simplemente es recordado.
La razón de que la agresividad humana se convierta en odio permanente, reside en que un enemigo humano no deja de serlo, como ocurre en el mundo animal, cuando es derrotado en un enfrentamiento. El enemigo humano, al estar dotado de inteligencia y capacidad de planificación a largo plazo, puede urdir planes que le permitan acabar con nosotros en una emboscada. Para evitarlo, la agresividad momentánea se convierte en odio, un sentimiento estable y duradero que responde a la necesidad de defenderse de un enemigo con capacidad de planificación.
Para entender la utilidad adaptativa del odio, trasladémonos al paleolítico e imaginemos dos grupos humanos que disputan por adueñarse de la única fuente de agua potable que existe en la zona. Puesto que es un bien esencial, ambos grupos intuyen que sólo sobrevivirá aquel que consiga adueñarse del manantial. Pero no acaba ahí el razonamiento. También intuyen que mientras exista el otro grupo, no terminará el riesgo de un ataque sorpresa que acabe con su vida. Para solucionar este conflicto sólo existe una única solución: aniquilar al grupo enemigo.
Pero es posible que el grupo enemigo no esté a la vista durante meses, lo que significa que habrá que mantener el odio durante ese tiempo, y que habrá que hacer un esfuerzo suplementario en fortificar la posición, hacer guardias, no salir sin compañía, etc.
Cuando se requiere hacer un esfuerzo importante y continuado, el ser humano necesita una fuente de placer que le compense del esfuerzo y de la privación. Este placer tiene que proceder necesariamente del sentimiento del odio. Disfrutará ideando planes para aniquilar a su enemigo, disfrutará imaginando el momento en que acabará con ellos y se deleitará pensando en su sangre y en su dolor porque sólo si esas visiones le resultan placenteras, será capaz de hacer el esfuerzo necesario para librarse del peligro que representa.
Las tropas que vencían la resistencia de las ciudades fortificadas, se entregaban a la diversión de la violación y de las torturas más refinadas para con sus enemigos, porque sólo delectándose con su sufrimiento, podrían acopiar el esfuerzo y riesgo que requería la conquista.
Por todo ello, y al margen de melifluas consideraciones éticas, el odio implica placer por el dolor del enemigo odiado porque si lo amara, como pretenden algunas ideologías demenciales, no podrían defenderse eficazmente de él.

Continuará...



Jason:

Naturaleza del odio
Para sentar las bases de este artículo comenzaré haciendo referencia a la célebre sentencia de Epicteto,el gran maestro estoico:No son las cosas las que trastirnan a las personas,sino los puntos de vistas que éstas adoptan respecto a las cosas".Con ello,empiezo relativizando todo aquello,personas,cosas,situaciones o ideas que pudieran provocarnos sentimiento de odio.Es decir,ante unas mismas personas,ideas o situaciones,en función de los puntos de vistas,de las percepciones subjetivas o de las interpretaciones que se hagan,puede aparecer el odio o no.Este planteamiento es de suma importancia a la hora de contestar a la pregunta ¿puede superarse el odio o no?,¿puede cambiarse el sentimiento de odio por el de una simple indiferencia,e incluso por un sentimiento de atracción o aprecio hacia lo que antes se odiaba?.Es decir,podemos albergar un cierto optimismo al esperar que variando,reconsiderando y reeinterpretando anteriores ideas o creencias sobre las que sustentaba el odio,éste pudiera atemperarase,e incluso desaparecer. Pero hay que empezar por aclarar la naturaleza del odio,puesto que se trata de un sentim iento complejo que lleva asociados algunos estados afectivos similares,tales como el aborrecimiento,la antipatía,etc...Y no podemos ignorar la diferencia que el odio propiamente dicho tiene respecto a ellos.A tal respecto nos dice Jos´r antonio Matina en su Diccionario de los sentimientos:"la percepción o imagen de algo o alguien que provoca un sentimiento negativo,de aversión o irritación continuada,que se prolonga con un movimiento en contra para aniquilarlo, o un deseo de alejamiento".Por lo tanto,deseamos destruir o alejar por completo aquello que se odia por considerarlo sumamente negativo,como enemigo,como una amenaza que nos provoca un gran displacer y que n os enerva.Su desaparición o alejamiento absoluto nos produce tranquilidad y satisfacción.El odio es el polo radicalmente opuesto al placer.El odio,como deseo,lleva implícito hacer daño al objeto odiado.Y cuanto más se aleje este objeto,menor es el odio,hasta llegar a convertirse en indiferencia.
Por otro lado,hay que sañelar que el odio es uno de los mecanismos más fuerte de cohesión sopcial.Los miembros de muchos grupos sociales(bandas juveniles,nacionalismos,terrorismo,fundamentalismos,etc...)se sienten fuertemente unidos por el odio ante el enemigo común,de tal manera que se considera de gran importancia la iniciación,aprendizaje y demostración del ataque al odiado,como seña de pertencia al grupo.

Consideraciones cognitivas sobre el odio
- En primer lugar,cuando de odia,se muestra ante los demas y ante uno mismo una suerte de IMPOTENCIA frente al objeto odiado.No se odia aquien se considera iferiror;si estorba,se le echa.Nadie inferior es una amenaza
- El odio a los emas exige el previo AUTODESPRECIO.Es inimaginable que alguien que se acepte a si mismo sin problema alguno,que asuma sus propias deficiencias,odie.
- El sujeto que odia termina por odiarse a si mismo por su impotencia ante el objeto odiado ¿Que sentido biologico tiene el odio?.CReo que se trata de una respuesta con la que el sujeto se prepara para hacer frente a algo dañino para su provida,hoinra o prestigio.La respuesta es de ataque,pero por el principio de realidad no se llega a la aniquilación,salvo casos extremos,optandose por formas más civilizadas,como la calimnia,el desprecio,etc....

Perspectiva de superación
Dialécticamente hay que señalar la oposición amor-odio,los dos polos de signo contrario,atracción-repulsión,que pueden aparecer respecto a un objeto.En cada uno de ellos se encuentra el germen de su contrario,de forma que puede darse de forma real su transmutación.Al fin y al cabo,si tenemos amplitud de miras y no absolutizamos el odio o el amor,tendremos que admitir que esa persona a la amamos u odiamos poseerá cualidades por las que sería digna de ser amada y defectos detestables por los que deseariamos rechazarla.No hay nadie que sea por completo negativo y odiable o atractico y digno de ser amado. Por lo tanto,al lado de las consideraciones cognitivas anteriormente apuntadas,desde esta última reflexión podriamos empezar a plantear la superación del odio.si soy el que odio,es señal de que debo de reconsiderar la interpretación que estoy haciendo de determinada personaque considero que me está haciendo un daño o que trata de hacermelo y a la que veo completamente negativa en todo su ser.Tendré,pues,que relativizar y reparar en aquello de ella que es detestable,pero al mismo tiempo reparando también en otros aspectos positivos que pueda tener.O en cualquier caso,sin odiarla,oponerme firmemenmte a lo que considero detestable de ella haciendoselo saber.Y si me siento odiado por alguien,tratar de ensanchar mi conciencia,buscando claridad para darme cuenta de lo negativo que pueda haber en mí y que genera ese sentimiento de odio hacia mí.Si no encontrara tal aspecto negativo,esa otra persona que me odia estaría distorsionando las cosas y habría de oponerme asertivamente,sin odio,a ella.
Saludos.

7 comentarios:

  1. En relación con la tertulia de ayer y su prolongación fuera de la cafetería añado lo siguiente:

    La definición del RAE:

    1. m. Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.

    Mi definición particular, compatible con la anterior: Actitud emocional hacia algo o alguien cuya destrucción, menoscabo o sufrimiento nos produce placer. Naturalmente el odio, como todo tiene grados. Si se odia con poca intensidad a una persona, no nos alegraremos de que lo atropelle un autobús y la mate, porque eso nos produciría remordimiento ético y moral. Nos divertiría que le arañen el coche o, dependiendo del grado de odio, que su mujer lo engañe con el carnicero. En definitiva, el mal de esa persona nos produce placer y de ahí a provocarlo sólo hay un paso, es especial cuando esa persona está bajo nuestro control y, además, está indefensa y no corremos riesgo de represalia al zaherirla.
    Mi tesis es que cuando convivimos con una persona que deja de producirnos placer, empezamos a odiarla para convertirla en una fuente renovada de placer. Ya sé que suena cruel y hasta absurdo, pero pensándolo bien, explica muchos comportamientos crónicos entre parejas que llevan mucho tiempo juntas. Estoy pensando en esa serie de televisión sobre matrimonios en los que se pasan todo el tiempo hiriéndose mutuamente (y disfrutando cuando consiguen dar un buen golpe) y que refleja una realidad cotidiana. También explicaría las agresiones injustificados de personas indefensas en la escuela, el trabajo, el ejercito y todos los ámbitos de la vida. No me puedo creer que se infrinja dolor a una persona para divertirse a costa de verla sufrir y al mismo tiempo no se la odie. Como contraejemplo que lo demuestra, consideremos el caso de un espectador que presencia la agresión a una persona que estima. En tal supuesto intentará frenar la agresión o si no puede, se irá del lugar para evitar el sufrimiento que la contemplación de la agresión le ocasiona.
    Cuando se agrede a una persona indefensa por simple diversión, ha de odiarse previamente porque de otra manera, no produciría placer y la agresión carecería de móvil justificativo.
    Mi insistencia sobre este punto tan singular no es por esnobismo sino que surge de la convicción de que sólo comprendiendo la naturaleza profunda del odio se está en condiciones de aportar soluciones para afrontarlo y combatirlo inteligentemente.

    Saludos.

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  2. Warrior8:50

    Enrique, de los ejemplos que pones de las peleas entre parejas hay otras explicaciones psicológicas. Hay parejas que sus relaciones no se basan en el amor, sino en la dependencia. Ya hemos hablado de las parejas sadomasoquistas: aquí no existe odio, sino dependencia el uno del otro. El masoca necesita al sádico y al contrario.
    El otro ejemplo que pones que para divertirnos haciendo daño hay que sentir odio, tampoco creo que sea así. Acuérdate de los jóvenes (que ahora ha salido el juicio) que quemaron en Barcelona a una mendiga. ¿Es que la odiaban? Ni siquiera la conocían. Ellos dicen que lo hicieron para divertirse y que no pensaban hacerla daño.
    Saludos.

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  3. Jose Maria8:46

    Creo que Pepe y yo lo enfocabamos desde el punto de visto de la amenaza que suponia el odiado y de ahi el desear su destruccion. Era el caso mas extremo del odio.
    Supongo que los diferentes diccionarios daran diferentes definiciones que podriamos considerar como aproximaciones a lo que es el odio. Lo que demostraria la dificultad de definirlo de una manera sencilla.
    Lo que me sorprenderia es si alguna de las definiciones lo enfocase desde el punto de vista del principio del placer.
    Me parece interesante la definicion 1 " como antipatia y aversion...". Con esta definicion muchas mas de nuestras actitudes y pensamientos caerian dentro del campo del odio.
    Una cuestion :¿Somos siempre conscientes cuando odiamos? Yo creo que no, porque no nos gustaria reconocerlo. Quizas porque nos haria sentirnos culpables, o nos haria ver algo de nosotros que no nos gusta.
    Bueno, esto es todo de momento. Saludos
    Jose Maria

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  4. Contestando a Warrior:
    Amigo Warrior, no estoy diciendo que se agrede a las personas inofensivas porque se les odie sino que se les odia porque son inofensivas. Se ha comprobado que los monos se ensañan con cualquier miembro de su especie que no sea del clan y vaya solo, es decir, esté indefenso. Todos hemos visto en el colegio, en el trabajo, en la calle, que los más débiles se convierten en el blanco de la agresividad de los demás. Lo que yo intento es explicar por qué se desata el odio en esas circunstancias y, sobre todo, como evitar convertirnos en pararrayos del odio de los demás cuando estamos indefensos.
    No sé si tú has visto alguna vez en tu trabajo que tus compañeros gastaban bromas crueles al jefe, pero lo que yo he visto es que el más débil se convertía en juguete y blanco de la agresividad de los demás. Probablemente este comportamiento se deba a una programación genética con funcionalidad adaptativa y a veces, bajo ciertas circunstancias, se dispara.
    No sé si has oído que los hámster en cautividad pueden devorar a sus propios hijos si se les deja a su alcance. ¿qué explicación puede tener este comportamiento? Según parece, el hámster tiene un instinto escondido que se dispara cuando se siente atrapado. Este instinto consiste en inhibir sus instintos paternales y ver a sus hijos (condenados a morir en una situación de encierro indefinido) como una fuente de proteínas que puede alargar su vida. Esta situación se da en la naturaleza cuando el hámster y sus crías quedan atrapados por la presencia de un depredador o cualquier otra razón y la única estrategia posible es mantenerse vivos el mayor tiempo posible.
    En una jaula para hámsters este comportamiento no tiene sentido, pero se dispara automáticamente, porque está pensado para una vida salvaje donde es adaptativo.
    Por igual o parecida razón, el odio hacia el débil se desencadena por instinto, y crece a medida que se le ataca y se comprueba que no se defiende. No es que se ataque porque se odia sino que se empieza a odiar por el simple hecho de que su debilidad activa un profundo y ancestral mecanismo mental sea o no pertinente en la sociedad (una gran jaula para hámsters) en que vivimos.
    Negar la evidencia mediante anatemas éticos no es científico ni nos lleva a ninguna parte. La actitud de un científico es observar la realidad y tratar de comprenderla, sin juzgarla moralmente ni adaptarla a sus prejuicios morales. En la naturaleza la ética no existe. La ética sólo es un invento de la especie humana para poder vivir todos juntos, pero no va más allá.
    Y tú que tienes alma y espíritu de científico, tendrás que darme la razón, una vez que he puesto el concepto sobre el portaobjetos al alcance de tu mente analítica y hambrienta de conocimientos.

    Contestando a Jose María:
    No creo que ningún diccionario introduzca el concepto de placer en la definición de odio porque no es relevante desde el punto de vista semántico. Yo lo introduzco porque si es relevante para comprender la dinámica y el origen del odio. Si no se sintiera placer cuando se hace daño a alguien a quien se odia, no se tomaría uno la molestia ni el riesgo de hacerle daño.
    Todo lo que hacemos, o dejamos de hacer responde siempre a la búsqueda del máximo placer posible o al mínimo dolor posible, luego para que odio responda a su objetivo de procurar daño al ser odiado, debe generar placer en su consumación imaginativa o real.
    El soldado que mata (o imagina que mata) al enemigo disfruta, el terrorista que mata (o que imagina como matar) a personas inocentes, disfruta porque previamente los ha odiado, aunque no los conozca y sólo representen conceptos abstractos como capitalistas, infieles, explotadores, nacionalistas, etc.
    Y en cuanto a la pregunta que lanzas de si somos conscientes cuando odiamos, comparto tu opinión. Generalmente no somos conscientes de los sentimientos que consideramos moralmente reprobables como la envidia y el odio, en especial cuando es un sentimiento tan moralmente injustificable como el odio que despierta la debilidad del odiado. Otra cosa es el comportamiento real, que sólo puede explicarse a partir del odio consciente o inconsciente del sujeto que lo ejerce.
    En realidad la única forma de saber que odiamos a alguien o a algo es la constatación de que nos alegra la noticia de algún mal acontecido a esa persona. Pero como ya hemos dicho, el odio tiene grados y los males ajenos de los que nos alegramos deben ser proporcionales a ese odio y siempre acotados por el remordimiento moral que produce una alegría desproporcionada. Aceptamos moralmente alegrarnos de que se haya muerto alguien que asesinó a un familiar nuestro, pero no alguien que sólo lo despidió de su trabajo. Nuestra programación ética nos castigaría por ello y eso nos produciría más dolor que satisfacción, por lo que renunciamos a alegrarnos conscientemente para evitar el autocastigo moral.
    Somos así de complejos y de contradictorios: Animales programados para odiar y rapiñar obligados, por circunstancias sobrevenidas, a colaborar en supergrupos sociales.
    Saludos.

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  5. hola un saludo cordial a todxs los que leen este espacio tan interesante

    escribiré tan sólo una breve reflexión, tal vez suene empírica, hay autores esparcidos por allí que estoy seguro que los identificaran en mi parafraseo

    todo lo que han dicho es relevante, excepto lo que no tenga nada que ver con la complejidad.. y no solo es la percepción confiada y razonable acerca de un posible caos inicial en la construcción de sentido humano (afectos, tiempo transcurrido, dominio, expansión, etc) sino una situacionalidad temporal del signo (en este caso el odio), por lo tanto de la memoria y su influencia en la experiencia cotidiana y en sus respectivas eras de existencia humana

    la construcción de un sentido de razón a través de la experiencia de la memoria colectiva, permite visibilizar rizomas humanos compuesto por experiencias bastante diferenciadas unas de otras, de lógicas propias, de contenciones diversas de todo lo significable

    entonces, los límites del sentido social del odio, su memoria colectiva, sus referentes de experiencias similares, influyen en las diferentes formas de odiar... admitiendo sin duda, y en primer lugar, lo descrito aquí por ustedes, desde la filosofía, la lingüística, la historia, entre otros saberes y experiencias... considero que el odio es la experiencia del tiempo, y nunca viene por sí solo, puede provenir de las tormentas del amor o de los apasionamientos por los objetos,

    los medios han cambiado la forma de experienciar la sociedad, se habla de régimenes de significación humana del sentido capitalista y post-neoliberal del mundo actual de la vida.. eso remite a muchas consideraciones sobre los orígenes y significados sociales en la construcción del sentido del odio colectivo o de los sujetos sociales

    cada experiencia de odio tiene su matiz que caracteriza la complejidad social en sus procesos de entendimiento de signos como el amor, la locura o la razón... como dijeron por allí arriba, el placer o el hedonismo del odio, es irrelevante a nivel semántico; sin embargo, la retaleación de un posible error en el significado esperado del odio, todo esto ya operaría en la relativización histórica y maleable del sentido del odio

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  6. Corrección último párrafo:

    cada experiencia de odio tiene su matiz que caracteriza la complejidad social en sus procesos de entendimiento de signos como el amor, la locura o la razón... como dijeron por allí arriba, el placer o el hedonismo del odio, es irrelevante a nivel semántico; sin embargo, la retaliación de un posible error en el significado esperado del odio, haría que todo opere desde la relativización histórica y el maleable sentido del odio

    saludos, muchas gracias por el espacio...

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  7. Así es Pablo. La complejidad del medio social en el que nos vemos inmerso dificulta el análisis de aspectos específicos como pueden ser el odio. No obstante, si se reflexiona sobre ellos teniendo siempre presente el paradigma evolutivo (todo obedece a un propósito y una utilidad para el individuo y la especie) se pueden extraer conclusiones significativas. Y esas conclusiones pueden ayudarnos a gestionarlo con más eficiencia, que es en definitiva de lo que se trata.

    Saludos cordiales.

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